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jueves, 11 de octubre de 2018

Romances. Trabajo de campo

 En segundo curso hemos estado ocupándonos de los romances. Hemos analizado su métrica y rima, hemos memorizado uno, lo hemos cantado y ya sabemos tocarlo en la flauta.

Hemos comentado que en otras épocas, en aquellos tiempos en que la música era más valiosa porque no era tan ubicua, la música se regalaba en las sobremesas, inducía al dulce sueño, nos transportaba con sus historias a exóticos mundos.
En ese entonces había muchas canciones que se transmitían y se legaban oralmente por generaciones.
Gracias a ellas supimos de la última hora del enamorado, de la suerte macabra del desafortunado conde, del atribulado Alfonso XIII y de tantas historias que esperan que las desempolvemos y que volvamos con sus hechizos a visitar otros parajes y extasiarnos con añejados tules, con ricos brocados, que montemos en corceles engalanados y que nos dejemos llevar por los minutos eternos en que seremos prisioneros de la melodía y la palabra.

El legado cultural español es riquísimo, pero va perdiéndose, quizá acentuado tanto por el ritmo vertiginoso de la vida, por el disponer de tanta música enlatada, o por la consabida globalización.
Por eso, pues, es que hemos recurrido a nuestros mayores, quienes nos han regalado algunos de esos tesoros.

Cantos que nos devuelven tardes lluviosas en el sofá, o siestas desveladas, o atardeceres de reuniones familiares y aromas caseros.

He aquí lo que hemos logrado recolectar y que ahora compartimos con ustedes:


Aporte de Laura García:




Aporte de Laura Lafourcade Izquierdo:



Aporte de David Renzo Vera Saire: