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viernes, mayo 12, 2023

Poema sinfónico

Veremos este vídeo y a continuación realizaremos el ejercicio propuesto.

Una vez terminado, practicaremos las dos melodías y escogeremos una a elección, siendo la segunda más fácil.
Como podrán ver, los números que están debajo de las notas se corresponden con la cantidad de orificios que hay que obturar.





Ejercicio:



Melodías para practicar con la flauta:




                                                                        ver en YouTube


Esta segunda melodía es más fácil.






Para ampliar el tema nos remitiremos a la página siguiente.





martes, abril 27, 2021

Romanticismo, generalidades. Nacionalismos, piezas intimistas para piano. Página con ejercicios para responder.

Introducción. Generalidades

Varias veces hemos hablado de lo clásico y lo romántico en las artes.
Lo clásico responde a las etapas en las que impera el equilibrio, la proporción, la mesura.
Son etapas en las que se generan estructuras porque hay una obsesión formal. Importa más el continente que el contenido.
Suelen ser más objetivas que subjetivas, más racionales que emocionales.
Estos periodos suelen alternarse, como un péndulo: a un periodo clásico sucederá uno romántico.

Tomando el Renacimiento como ejemplo de lo clásico, podemos ver la figura geométrica que mejor representa la estabilidad: el triángulo, en la composición formal de estas pinturas.
Notaremos también el críptico hieratismo de sus rostros, los cánones y proporciones griegas, la belleza idealizada. La luz parece ser ubicua, y no genera sombras.



En los periodos románticos se subraya lo emocional y lo pasional, son etapas en las que prima el contenido por sobre el continente, en que los contornos se tornan difusos y las formas se exigen hasta el máximo.
La figura geométrica que mejor grafica estos periodos es el círculo, o mejor aún, la línea curva.
Encontramos movimientos circulares en las torsiones de las figuras de los cuerpos, aparecen las arrugas en las pieles, los claros y las  sombras, la crispación en los rostros.
Los personajes mitológicos tienen menos presencia y aquellos seres cotidianos o de los bajos fondos se hacen visibles vistiendo sus ropas ajadas, en las que parece podemos percibir los olores de los guisos.  Sus manos sucias y laboriosas y las marcas de los años surcando los expresivos ojos sitúan al retratado en el plano terrenal.



Los artistas románticos retratarán el espíritu atormentado y genial, implorando a las musas por un ápice de inspiración desde el dolor del hecho creativo y la tortuosa voluptuosidad del genio. Ya desde el Barroco el cuadro asemeja una escena teatral, con puntos de luz definidos que crean dramáticos contrastes de claros y oscuros.




Vídeo resumen: 



Ejercicio 1: haz un resumen con tus propias palabras del texto leído hasta el momento y luego comenta si has experimentado en tus propias vivencias periodos clásicos y románticos, explicando en cuál crees estar ahora y por qué.

En cuanto a la orquesta, si en el Barroco se formó como tal y delineó en grandes rasgos, con la sección de cuerda como fortaleza (recordemos la magnificencia de los cordófonos de arco en la época de los insuperables luthiers de Cremona: Stradivari, Amati y Guarneri), y en el Clasicismo se perfeccionaron los aerófonos gracias a Theobald Böhm con la inclusión de llaves y platos, en este periodo la sección que adquirirá mayores proporciones y sumará nuevos elementos será la percusión.
A los solitarios timbales se unirán campanas, instrumentos de placa, gongs, platillos, látigos...

                        





Ejercicio 2: busca información sobre la sección de percusión en la orquesta romántica, con imágenes de los instrumentos nuevos y su clasificación (recuerda que los idiófonos hacen que vibre el propio cuerpo del instrumento, mientras que los membranófonos solo hacen vibrar una membrana).

Los compositores del Barroco y los del Romanticismo tendrán afinidades que podemos recordar en esta entrada.

De hecho, en la obra que te presento ahora vemos con claridad ambos periodos aunados: sobre el preludio de Johann Sebastian Bach -barroco- hará Charles Gounod -romántico- una melodía a la que pondrá como texto el Ave María (Dios te salve, María).







El siglo XIX verá nacer dos grandes países europeos: Italia y Alemania (el segundo Reich) en 1860 y 1871.

Es la época de los nacionalismos. Se valora el acervo popular, las canciones folklóricas. Lo que antes parecía paleto o campechano ahora se erige en lo auténtico y genuino. Los compositores intentarán dotar a las obras de tintes propios, de reminiscencias folklóricas.

Países que antes no habían hecho acto de presencia en el panorama musical irrumpen con sorprendente vitalidad.
Es el caso de Finlandia, con Jean Sibelius pintando en música su patria en el poema sinfónico del mismo nombre o de
scribiendo en su Suite Lemminkäinen el Kalevala; de Checoslovaquia, con Bedřich Smetana describiendo el río Moldava, y Antonin Dvorák; de Rusia con el grupo de los cinco: Rimski Korsakov, Mussorgsky, Borodin; de Noruega con Edward Grieg.
Escuchemos, pues, una obra de cada uno de ellos.




En España tendremos extraordinarios compositores nacionalistas, mundialmente reconocidos.
De Enrique Granados heredamos entre otras perlas la Danza Española número 5, aquí en versión con acompañamiento de castañuelas.



De Isaac Albéniz y su Suite española escucharemos uno de los números, Asturias. Esta versión también con acompañamiento de castañuelas.



Contrapuesto a la vehemencia, a la intensidad fluctuante, a la profusión de rubatos, de accelerandos y ritardandos, a la exacerbación de las emociones y las tormentas anímicas que describen estas obras encontramos en el Romanticismo piezas intimistas.
El piano será el instrumento por excelencia en este tipo de obras en la que las más sutiles emociones son descriptas con sonidos, en que las notas parecen susurrarnos hondos arcanos y acariciarnos levemente.

Tenemos a un polaco genial y exquisito: Frédéric Chopin.
Sus obras mostrarán ya en sus denominaciones el espíritu etéreo y vaporoso: nocturnos, impromptus, fantasías.





Otro ejemplo de este tipo de piezas es el Sueño de amor, del húngaro Ferenç Liszt. Puedes tocar la versión fácil y abreviada con la flauta proporcionada en este enlace.

Magnífico el austriaco Franz Schubert abriendo su alma en este Impromptu nº3:



Paralelamente a este fenómeno de íntimas confesiones en modo de notas hubo una ebullición de artistas (tanto intérpretes como compositores) que prefirieron obras en las que el virtuosismo y la habilidad técnica llevada hasta límites insospechados despertaran la admiración, la fruición y hasta el desvanecimiento de los oyentes.
Tenemos en Niccolò Paganini un acabado ejemplo de ello.
Este compositor y violinista recorrió el mundo, cobrando su peso en oro por sus excéntricas actuaciones.
Llegó a tocar en las más importantes cortes europeas. Aquí tienes unos minutos de su actuación ante el zar Alejandro I y Napoleón.




Podemos ver un extraordinario documental acerca de este singular personaje en este video.

Es tiempo también de grandes óperas.
Muchas, por supuesto, tendrán como temas leyendas de cada país. Otras mirarán hacia el folklore de países que les llamaban la atención por sus exóticas evocaciones.
Es el caso de la ópera de temática más española (o con más tópicos): Carmen, escrita por Georges Bizet, francés, y que encontrarás en el blog en este enlace (versión abreviada y cantada en inglés pero subtitulada al español).
Giuseppe Verdi también compondrá óperas memorables, La Traviata, Il trovatore, Rigoletto -cuya versión abreviada y en inglés pero con subtitulado español encontrarás en el blog en este enlace).
Basándose en la mitología germana, Richard Wagner compondrá su famosa tetralogía, entre la que se encuentra la ópera Las Valquirias, y de la cual es famosa su cabalgata. Escoge tu puesta favorita:


                

Habrá también, cómo no, obras compuestas para el solaz de las clases altas. La familia Strauss se dedicó a hacer magníficos valses. Escuchemos dos de ellos.

    



Ejercicio 3: mira los videos de las versiones abreviadas de Carmen, Rigoletto y la versión cuento de El zar Saltán y resume los argumentos, nombra los autores y cita el aria más conocida de cada una de las obras diciendo qué personaje la canta y en qué situación.
  
Ejercicio 4: describe a elección cualquiera de las obras intimistas para piano propuestas en la entrada y las emociones que te transmite.


Ejercicio 5: toca en flauta este fragmento de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Antonin Dvorák, graba un video casero y envíalo a la profesora.



 
Ejercicio 6: lee estas entradas (POEMA SINFÓNICO 1, POEMA SINFÓNICO 2) sobre el género nuevo, el poema sinfónico. Enumera sus características y relata con tus propias palabras el argumento de los siguientes tres poemas: En las estepas del Asia central, de Borodin, L'apprenti sorcier, de Dukas y Una noche en el monte Pelado, de Mussorgsky.
Si quieres un punto extra envía a la profesora un vídeo tocando este arreglito del poema sinfónico: En las estepas del Asia Central.
 
Ejercicio 7: lee esta entrada (Músicos y Napoleón) y responde: ¿Qué es un lied? ¿Sobre qué habla el lied de Schumann estudiado en esta entrada? ¿Qué melodía incluye? ¿Qué obra y de qué compositor copia esta idea?
¿Qué dice la letra de Dios salve al zar y en qué obra y de qué autor la encontramos?
 
Ejercicio 8: Lee esta entrada: (Músicos y Napoleón III) y responde: ¿Qué melodías inglesas están incluidas en La victoria de Wellington, de Beethoven? Escucha la Obertura 1812, de Tchaikovsky, e identififca las melodías populares insertas en la pieza. 
Escucha la Cantata 5 de mayo, de Berlioz.

Ejercicio 9: mira este video sobre estos instrumentos, clasifícalos y describe las diferencias. Cita al menos una obra en que aparezcan.
 
Una de las rupturas que este periodo pasional, tendiente a la ruptura de reglas y de estructuras, se ve en la incorporación de un coro y cuatro solistas vocales en el último de los movimientos de la última de las sinfonías que compuso Ludwig (Luis) van Beethoven.



Ejercicio 10: escucha el movimiento previo y haz un resumen del contenido de la letra, indicando quién canta en cada momento (si el coro o cuál de los solistas -nómbralos según su registro vocal-.

miércoles, mayo 27, 2020

Relacionando temas: misa, tema con variaciones, poema sinfónico, compositores románticos, medioevo

Veamos qué caminos tan diversos y ricos recorreremos hoy, acompañados de los conocimientos adquiridos durante el curso.

Uno de los números del propio de la misa es el Dies irae, como recordarás.
El día del furioso Dios que nos juzga severamente y reduce los tiempos a cenizas y al que los mortales observamos aterrados esperando su postrer veredicto.

Aquí verás el canto gregoriano del Dies irae en tetragrama y notación cuadrada.
La clave que aparece al principio de cada tetragrama es la clave de C, es decir, de do.
Si la cuarta línea es do, el canto comienza con un fa.
Verás que hay un podatus sobre la sílaba -vet. Recuerda que se debía tocar primero la nota inferior y luego la superior, que eran sucesivas y no simultáneas.
En sae- y en -clum hay sendos clivis.

Tarea: decodifica e interpreta este canto en flauta dulce y envía un video a la profesora.




En la maravillosa película El séptimo sello, de Bergman aparecen en la Baja Edad Media unos flagelantes, ofreciendo sus sacrificios en el intento de aplacar la ira que el supremo vertía en forma de peste negra, en la pandemia de 1348.
Esta terrible y grotesca peregrinación interrumpe el espectáculo ofrecido por un grupo de juglares, esos artistas polifacéticos que trashumaban de pueblo en pueblo ofreciendo música y canciones con sus artesanales instrumentos.
Bergman lo plasma asombrosa y grotescamente en estas escenas:

        








En la imagen siguiente podemos ver las mascarillas con forma de pico de ave que gastaban los médicos para protegerse al atender a los afectados, y sus guantes de piel, el atado de ajos, el bastón, el escalpelo, el estuche con hierbas que llevaban pendiendo de su cuello.


El tema de la muerte que se lleva en su baile a los condenados y que iguala en el destino final a todas las clases sociales estuvo muy en boga en el medioevo. En unas sociedades regidas por un sistema de castas que determinaban las posibilidades individuales desde la cuna el concepto de la finitud equiparadora era en cierta medida un alivio.
En la película antes mencionada hay un fragmento (minuto 16'45'') en el que puede verse a un pintor de frescos en una pequeña capilla que retrata estos bailes en imágenes para la grey analfabeta.

Los poetas harán eco del asunto en obras varias: solo citaremos a Lope de Vega como uno de los ejemplos.

En música añadiremos al estudio de la misa (ya vimos el Dies irae de la misa de Requiem de Mozart) un poema sinfónico: la Danza macabra, de Camille Saint-Saëns, compositor romántico.
Comienza con las doce campanadas que señalan la medianoche.
Podrás escuchar los sones que invitan a bailar con la parca, los huesos de los esqueletos entrechocándose en su éxtasis en el vals lúgubre, representados con el timbre de los xilófonos.




Escucharemos a continuación la interpretación que hace de la melodía gregoriana del Dies irae el compositor romántico húngaro Ferenç Liszt, que compone un tema con variaciones.



Y en el quinto movimiento de la Sinfonía fantástica de Héctor Berlioz (1830),  podemos asombrarnos al reconocer esta melodía:







martes, abril 30, 2019

El poema sinfónico (II). Nacionalistas rusos.


Uno de los componentes de la magúchaya kuchka (Могучая кучка), Grupo de los cinco, Puñado poderoso y otras tantas denominaciones, el grupo de músicos rusos nacionalistas, fue Modest Mussorgsky.
Fue autor de la ópera Boris Godunov, basada en el libro de Aleksandr Pushkin, el mismo que proveyera el argumento del cuento El zar Saltán, musicalizado por Rimsky Korsakov.


Modest Mussorgsky también compuso la famosa suite Cuadros de una exposición.
Dentro de la música descriptiva, programática, con elementos extramusicales, tenemos el poema sinfónico.
Piezas generalmente orquestales y en un movimiento, que necesariamente cuentan una historia o describen paisajes, ciudades, animales.

En este caso, Modest cuenta con la orquesta un relato inspirado en otro literato ruso, Gogol.
Es la descripción de una noche de San Juan en el monte Pelado, o Calvo.
Cuando las luces del atardecer se esconden y las tinieblas hacen su aparición,  se honra a Satanás (Chernabog: recuerda que черный significa negro en ruso), los espíritus bailan y presencias fantasmagóricas interpretan sus grotescas danzas. Cuando el alba despunta, las ánimas regresan a sus sitios de descanso y todo el paisaje retorna a la normalidad.

El mismo compositor señala qué debemos imaginarnos mientras escuchamos sus sones: asamblea de las brujas, su charla y chismorreo; el cortejo de Satán; la impía glorificación de Satán; y aquelarre de las brujas. Estas indicaciones están extraídas de una carta del compositor a Rimsky Korsakov, pero también encontramos esta otra guía de aquello que describe la música: rumores subterráneos de voces sobrenaturales; aparición de los espíritus de las tinieblas y de Chernabog; glorificación de Chernabog y misa negra; aquelarre de brujas; a lo lejos suena la campana de una iglesia del pueblo, dispersando a los espíritus de las tinieblas; amanecer.

 Walt Disney puso corporeidad y movimiento a la música. Veámosla:






También Aleksandr Borodin, médico y químico, hizo un poema sinfónico describiendo el viaje de un carruaje, una caravana de mercaderes asiáticos, que se encuentran con rusos en su travesía por las vastas estepas. 

Prestemos atención a los primeros minutos y analicemos esta obra maravillosa y sus hipotiposis.
Escucharemos un sonido agudo y persistente realizado por los violines, que pinta la infinita extensión del paisaje. Aparecerá poco después una de las tres melodías de este poema, aquella que representa al contingente ruso, tocada por el clarinete y luego por la trompa.
Inmediatamente las cuerdas harán con sus pizzicati entrar en escena las carretas, con su paso rítmico. De a poco, irán acercándose con su portantillo.
El corno inglés presentará el segundo de los temas, el de los mercaderes asiáticos. Los violines con notas agudas seguirán situándonos en las interminables estepas, con aflautados sonidos armónicos.





Del líder del grupo nacionalista y único que tenía la música como profesión, Mily Balakirev, escucharemos dos poemas sinfónicos.


El primero describe su país natal. Escuchémoslo:





El segundo relata un cuento.

Es la historia de la princesa Tamara, hecha poema por el poeta romántico Mijail Lermontov.
Tamara embelesaba con sus cantos a los paseantes que daban por acercarse a su castillo situado a orillas del rio Terek.
Con solicitud extrema recibía a los viajeros en sus exquisitos aposentos y los colmaba de los más excelsos placeres y la calidez de sus abrazos.
Luego de pasar una noche magnífica, los asesinaba y posaba sus cuerpos en las aguas del río.
Desde su ventana los veía alejarse con la corriente y les dedicaba las más melancólicas, melifluas y sentidas melodías.





He aquí una traducción del poema de Lermontov:


En el paso profundo de Darial,
donde el Terek se mece en las sombras,
una vieja torre ennegrece,
alzándose sobre las roca negras.
En esa torre alta y cercana
vivía la zarina Tamara:
bella como el ángel del cielo,
astuta y mala cual un demonio.
A través de la niebla nocturna
brillaba una luz dorada
que atraía a los viajeros
y les invitaba a descansar.
Y la voz de Tamara se oía
encarnada de deseo y pasión.
Tenía el encanto de la soberanía
y de un misterioso poder.
A un varón su voz llamaba,
guerrero, comerciante o pastor:
las puertas se abrían ante él,
y un ceñudo eunuco encontraba.
En una cama suave,
adornada de perlas y brocado,
ante dos copas de vino
esperaba ella al invitado.
Entrelazadas y calientes manos,
labios a labios se pegaban,
y sonidos salvajes, extraños,
toda la noche allí resonaban.
Como si en esa torre vacía
cien jóvenes ardientes con esposas
festejaban una noche de bodas
o un gran banquete de entierro.
Sólo el resplandor de la mañana
lanzaba rayos sobre las montañas.
La oscuridad y el silencio
reinaban allí de nuevo.
Solamente Terek en el cañón Darial
rompía con trueno el silencio;
olas corrían hacia otras olas
y luchaban en el río.
Llorando, ellas tenían prisa
para llevar un cadáver mudo.
Algo blanco en la ventana
sonaba desde allí: ¡disculpa!
Y la despedida era tan suave,
tan dulce sonaba esa voz,
como si prometiese para siempre
éxtasis y caricias de amor.

Imagen del cañón de Darial, con el río Terek, en Georgia. Cuadro de Rufín Sudkovski





domingo, mayo 20, 2012

El poema sinfónico: L'apprenti sorcier, de Paul Dukas

Ilustración de María Celina Rusca
En 1897 Paul Dukas, músico impresionista francés, compuso una obra musical en un movimiento, como corresponde al poema sinfónico.
Ese género romántico descriptivo aborda siempre una temática extramusical que es expresada con sonidos, sin palabras.
Ya puede ser un paisaje, una escena, un cuento...




Luciano de Samósata, sirio, escribió en el siglo II d.C. Philopseudés (El aficionado a la mentira), un relato de relatos. Entre ellos, el cuento que nos interesa, narrado como hecho cierto:

-"Cuando yo vivía en Egipto, siendo todavía joven, enviado allí por mi padre con el propósito de mejorar mi formación, sentí ganas de navegar rumbo a Copto y, desde allí, llegando a las inmediaciones de Memnón, escuchar su maravilloso canto a la salida del sol. Lo que escuché de su boca no fue, como era la norma general, una voz ininteligible sino que el tal Memnón, abriendo personalmente la boca, me dio un oráculo de siete versos, y si no es porque me desviaría del tema podría recitaros yo esos versos.


Durante la navegación río arriba, dio la casualidad de que navegaba con nosotros un hombre de Menfis, uno de los escribas sagrados, admirable por su sabiduría y formación, que conocía todo Egipto.
Se decía que había vivido bajo tierra en los santuarios recónditos durante veintitrés años, enseñado por Isis en el arte de la magia".
- "Te refieres", interrumpió Arignoto, "a Páncrates, mi maestro, hombre sagrado, siempre impecablemente afeitado, inteligente, que no habla bien griego, alto, chato, con los labios hacia fuera y las piernas ligeramente delgadas."

-"Justo, ese era, el mismísimo Páncrates. Yo, al principio, no sabía quién era, pero, en cuanto lo vi realizando muchos prodigios mientras conseguíamos fondear el barco, montando a lomos de cocodrilos y nadando en compañía de animales salvajes al tiempo que estos movían alegres la cola y la replegaban, me di cuenta de que se trataba de un hombre sagrado.
Demostrándole mi amistad, poco a poco casi sin darme cuenta me hice compañero y asiduo acompañante suyo hasta el punto de que él compartía conmigo los secretos de los rituales misteriosos.
Ya, por fin, me convence de que deje a todos los criados en Menfis y que vaya solo con él, pues no nos faltaría quien estuviera dispuesto a atendernos.
Cuando llegamos a una posada, tomando o bien el barrote de la puerta o el cepillo o el palo del mortero, recubriéndolos con túnicas, pronunciando sobre ellos un conjuro, los hacía caminar, dando a todos las impresión de que se trataba de una persona.
El objeto en cuestión salía a la calle, sacaba agua, hacía la compra, preparaba la comida, cumplía sus cometidos y nos atendía correctamente. Y cuando ya nos habían prestado el servicio adecuado, de nuevo volvía a transformar el cepillo en cepillo o el palo en palo pronunciando sobre ellos un nuevo conjuro. 
Por más interés que yo ponía, no podía aprender de él. Él me miraba con recelo, pues estaba más enfrascado en las otras acciones. 
En cierta ocasión, un día, sin que se diera cuenta, escuché la palabra mágica -era de tres sílabas- apostándome en un lugar muy oscuro.
Él se dirigía a la plaza, tras dejarle ordenado al palo del mortero lo que tenía que hacer. Al día siguiente, mientras él gestionaba unos asuntos en la plaza, tomando el palo del mortero y vistiéndolo de modo semejante, pronuncié sobre él las sílabas mágicas y le mandé ir por agua. Cuando volvió con el ánfora llena le dije: '¡Quieto, no vayas ya por agua; vuelve a ser un palo de mortero!' . Pero él no quería hacerme caso, sino que no paraba de ir por agua hasta que nos llenó la casa a base de echar cubos dentro. Yo, sin saber cómo resolver el problema -temía que Páncrates, al volver se enfadara, como así fue, por cierto-, cogiendo un hacha, corté el palo de mortero en dos trozos. Pero cada trozo, tomando el ánfora, iba por agua, con lo que en vez de uno me habían surgido dos asistentes.
En ese momento se me presenta Páncrates y, captando al instante lo que había sucedido, convirtió aquellos trozos en madera, como estaban antes del conjuro, y, abandonándome sin que yo me diera cuenta, se marchó a algún lugar en que no pudiera vérsele."


Mucho después, en el siglo XVIII, Johann Goethe hará otra versión del cuento, sobre la que se inspiraría Dukas para componer el poema sinfónico un siglo después, en 1897.


Agradezco la inestimable colaboración de Julio Fóthy, que realizó esta paciente y esmerada labor de traducción del poema del alemán al español.

El aprendiz de hechicerode W. Goethe

El viejo brujo
Ausente por fin.
Pronto vivirán sus espíritus
También con mi auspicio.
Me grabé sus palabras
Y sus gestos.
Memoricé sus costumbres.
Y con las energías del espíritu
También yo obraré milagros.

Olas, olas,
Moveos presurosas.
Aguas que corran en ricos caudales
Para derramarse bulliciosas
En el profundo estanque.

¡Al pie ahora, vieja escoba!
Ponte tus harapos deshilachados
Ya has sido siervo por mucho tiempo
¡Cumple ahora con lo que yo quiero!

¡De pie, en dos patas,
Arriba que tengas cabeza,
Anda de prisa y
Lleva las tinajas con agua!

¡Miren, ahí baja a la orilla
De veras! ¡Ya ha llegado al río!
Y con la velocidad del rayo
Vuelve, virtiendo el agua con destreza.

¡Es esta ya la segunda!
Y se va completando la tina:
Prestamente se va llenando
A cada baldazo la piscina.

¡Quieto! ¡Quieto!
¡Ya has cumplido con mi orden!
Pero, ¡ ay...!, ¡qué espanto!
¿Cuál era la palabra convenida?

¡Ay, la palabra que al fin
Volviera a transformarla en lo que era!
¡Ay! ¡Va corriendo y trae diligente!...
¡Ay! ¡Si fueras presto, la vieja escoba,
Con cada vuelta nuevos baldazos
Y cientos de ríos viniendo sobre mí!

No, no puedo dejar que siga
Tengo que detenerlo
¡Es un sortilegio!
¡Uy! Me entra más y más miedo
¡Qué miradas, qué semblantes!

¡Tú, engendro infernal!
¿Deberá terminar ahogada la casa?
Ya van desbordando torrentes de
Agua, todos los umbrales.
¡Una escoba maldita
Que no quiere escuchar!
¡Palo seco que eras,
Quieto has de quedar!

¿Ya para nada
Quieres dejar?
Te quiero prender,
Te quiero parar,
Y partir la vieja madera
Con el filo de mi metal.

¡Miren, está volviendo cargada!
¡Me tiro encima de ti
Que al instante caerás, gnomo maldito!
¡Con estrépito alcanza el blanco
El metal afilado!
¡Buena puntería! ¡Por mi honor!
Vean: ¡está partido en dos!

Ahora tengo esperanzas
Y podré respirar tranquilo.

¡Qué espanto!
¡Las dos mitades
Se yerguen hábiles a lo alto
Inmensos poderes! ¡Ayúdenme!

¡Y corren! Más y más
Se empapan las escaleras y la sala
¡Qué aguacero más horrible!
¡Señor y maestro! ¡Escucha mi clamor!
¡Oh! ¡Ahí va llegando el Maestro!
¡Señor, es grande la emergencia!
De los espíritus que había conjurado,
No soy capaz de librarme ahora.

¡Al rincón escoba, escoba!
¡A lo que antes habías sido!
Pues como espíritus les ordena para sus tareas,
Solamente el viejo Maestro.


Y llegamos, pues, a 1937. Walt Disney hizo la versión animada dibujando la historia contada en música por Dukas. La encontramos en ambas Fantasía, tanto la de 1940 como la de 2000.

Veámosla:




Y, para terminar, una obra de la artista Alicja Kwade, ¡Escoba inquieta, queda quieta! del 2012, expuesta en la sala de exposiciones de La Caixa, Madrid, en febrero del 2021.