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sábado, agosto 06, 2022

Peer Gynt, de Edvard Grieg y Henrik Ibsen

Vamos a incursionar algo más profundamente en una obra que siempre visita nuestras clases, pero de la que solemos escuchar solo algunos números: Peer Gynt, de Henrik Ibsen.
Ibsen es uno de los dramaturgos más señalados de Noruega, y vivió en el siglo XIX. 
La literatura nórdica (y su cine, quizá desde Dogma 95) suele ser impía, crítica, profunda, con tintes casi místicos y unos retratos de la realidad pasmosos. 
Peer Gynt tiene algo de esto también.

La historia de Ibsen, que musicalizará un coetáneo y paisano suyo, Edvard Grieg, duraba muchas horas y lo más probable es que alcanzara el éxito gracias a la pluma del músico. En principio la música acompañaba la obra teatral (lo que se llama música incidental) pero con el tiempo, como pasa muchas veces, se independizó.

Ahora, te cuento la historia.

Los tres primeros actos cuentan lo siguiente:
Peer es un veinteañero vago, algo borrachín, enamoradizo y con una mamá un tanto peculiar. 
Aase, la señora, se la pasa rezongando y echándole en cara su falta de colaboración y su frondosa fantasía.
Peer es un soñador, y en sus devaneos ve su futuro triunfante y poderoso, cuando su presente es mísero.
Peer asiste a la boda de Ingrid con Mats, y al llegar se encuentra con que Ingrid está enamorado de él y rechaza a Mats. El desesperado novio le pide a este bribón ayuda y el muy simpático (que, además, había dado buena cuenta de los vinos de la fiesta y estaba bastante achispado) se escapa con Ingrid.
En el interín ha conquistado el corazón de Solveig y a él le ha llamado la atención su candidez, pero eso no le impide seguir adelante con sus planes de seducción. 
Pasa la noche con Ingrid y luego por la mañana la desdeña, comparándola con Solveig.
Conocerá luego a la hija del rey de la montaña, y comenzará otro cortejo. 
Le entusiasma la idea de, finalmente, heredar un reino.
Pero toda la familia política que está a punto de adoptar es rarísima. Son troles (trolls), duendes, goblins... y están decididos a hacerlo uno de los suyos, despojarlo de su humanidad, aunque para eso se requiera quitarle los ojos o ponerle un rabo. Además se enteran de que la princesa trol tendrá un hijo suyo. Le dicen que su lema debe ser bástate a ti mismo. Peer decide que quiere ser él mismo por sobre todas las cosas y logra escapar del apuro. 
En su periplo da con una voz en la oscuridad que le hace preguntas crípticas y da respuestas del mismo sesgo, con lo cual la conversación es un tanto onírica, o etílica, o ambas cosas.
Luego dará con Helga, la hermana de Solveig, y le pide que le suplique que no se olvide de él.
El muchachito construye una cabaña en el bosque y, para su asombro y felicidad, aparece por esos lares Solveig. 
Peer está emocionado y absorto contemplando la belleza de la muchacha, que le profesa el más puro amor.
En esas están cuando aparece una mujer con un chiquito feo. Peer no la reconoce pero ella se identifica como la princesa trol y le dice que el nenito es su hijo, que debe ocuparse de alimentarlo, que vive al lado y que no lo dejará en paz.
Cuando la mujer se va, queda hundido en el más absoluto desánimo. Solveig lo reclama desde la casa y él se excusa diciendo que se va a buscar leña.
Peer va a casa de su mamá, a quien han embargado los muebles, y que está en cama. Se alegra mucho de volver a ver a su hijo, y recuerdan tiempos felices de la lejana infancia, y ella le confiesa su miedo ante la muerte inminente. Peer despliega su imaginación para alejar la gélida realidad, y con palabras la transporta a una fiesta en un corcel, una fiesta en que el portero es San Pedro, que le permite la entrada. 
Es una escena conmovedora, en que el muchacho brinda confort y cariño en los últimos momentos de vida a su madre con el único recurso que posee: contando historias y aferrándose a la balsámica fantasía.
Aase muere y Peer se va a Marruecos.
En el cuarto acto lo encontramos ya cincuentón y rico gracias a traficar con esclavos y comerciar con China, y tras haber visitado variados rincones del planeta. Sueña con ser emperador del mundo, pero durante su estancia en el desierto africano es tomado por un profeta. 
Siguiendo sus usos y costumbres, se encapricha con Anitra (una bailarina, ¿eh? No un pato, no). Una de las primeras cosas que ella hace es hacer que le obsequie una esmeralda. Luego se escapan y en medio del desierto ella logra que Peer le ceda todas sus piedras preciosas. Una vez despojado de sus riquezas, lo abandona.
Lejos de desesperarse por la situación, se alegra por la libertad que le concede el no poseer nada. Llega a Egipto, donde contemplará y escuchará, como Adriano, la estatua cantarina y luego la esfinge de Guiza. (Curiosamente habla de intentar localizar Troya, cosa que estaba a punto de suceder gracias a Schliemann).
Allí lo tomarán por emperador y lo llevarán a un manicomio de El Cairo, donde debe aconsejar a los sabios locos, y en el que se suceden escenas escabrosas.
El último acto encuentra a Peer regresando a Noruega.
El barco atraviesa aguas procelosas y uno de los pasajeros le propone que, en caso de que se ahogue, le ceda su cadáver para estudiarlo. El barco zozobra pero Peer logra llegar salvo a tierra.
En su pueblo se cuentan historias sobre Peer Gynt pero la gente no lo reconoce y lo dan por muerto, ahorcado en tierras extrañas.
En el bosque se topa con la casita en que Solveig aún lo espera y piensa que ese era su reino, que mientras recorría el mundo buscándolo, allí lo había tenido siempre.
Lo atormentan pensamientos de caminos no transitados, de elecciones mal hechas, de que pudo haberse equivocado. En eso pasa la muerte personificada como un fundidor, y lo emplaza para el día siguiente.
Una de esas prórrogas tan socorridas que ya encontramos en tantas obras, ¿verdad?
Se encuentra con el rey de las montañas (el viejo Dovre) a quien pide atestigüe ante el fundidor que se mantuvo fiel a su principio de ser él mismo, y el rey le hace ver que no ha sido así sino que ha seguido la doctrina de bastarse a sí mismo, de ser un egoísta. Que finalmente se había convertido en  duende a su pesar.
Se topará Peer con el diablo, flaco y con pezuñas en las patas, y le pedirá ciertas prebendas pero fracasa y el demonio lo destinará a las calderas por haber sido un tibio.
Como en el cuento de Cocteau, al enterarse de que el flaco está buscándolo a él, a Peer, intenta confundirlo para ganar algo de tiempo y postergar lo inevitable, y le dice que sabe que Peer Gynt está en el Cabo dispuesto a embarcarse.
(Lo de pedir más tiempo cuando la hora ha llegado es algo muy humano, que vimos ya en poemas -el Romance del enamorado y la muerte, y en películas El séptimo sello, de Ingmar Bergman-. Creo que es un llamado de atención, una invitación al carpe diem tan mentado y tan poco practicado, a tomar conciencia de nuestra finitud).
Finalmente Peer vuelve a casa de Solveig y muere en sus brazos cuando el fundidor -la muerte- aparece.




 





martes, abril 27, 2021

Romanticismo, generalidades. Nacionalismos, piezas intimistas para piano. Página con ejercicios para responder.

Introducción. Generalidades

Varias veces hemos hablado de lo clásico y lo romántico en las artes.
Lo clásico responde a las etapas en las que impera el equilibrio, la proporción, la mesura.
Son etapas en las que se generan estructuras porque hay una obsesión formal. Importa más el continente que el contenido.
Suelen ser más objetivas que subjetivas, más racionales que emocionales.
Estos periodos suelen alternarse, como un péndulo: a un periodo clásico sucederá uno romántico.

Tomando el Renacimiento como ejemplo de lo clásico, podemos ver la figura geométrica que mejor representa la estabilidad: el triángulo, en la composición formal de estas pinturas.
Notaremos también el críptico hieratismo de sus rostros, los cánones y proporciones griegas, la belleza idealizada. La luz parece ser ubicua, y no genera sombras.



En los periodos románticos se subraya lo emocional y lo pasional, son etapas en las que prima el contenido por sobre el continente, en que los contornos se tornan difusos y las formas se exigen hasta el máximo.
La figura geométrica que mejor grafica estos periodos es el círculo, o mejor aún, la línea curva.
Encontramos movimientos circulares en las torsiones de las figuras de los cuerpos, aparecen las arrugas en las pieles, los claros y las  sombras, la crispación en los rostros.
Los personajes mitológicos tienen menos presencia y aquellos seres cotidianos o de los bajos fondos se hacen visibles vistiendo sus ropas ajadas, en las que parece podemos percibir los olores de los guisos.  Sus manos sucias y laboriosas y las marcas de los años surcando los expresivos ojos sitúan al retratado en el plano terrenal.



Los artistas románticos retratarán el espíritu atormentado y genial, implorando a las musas por un ápice de inspiración desde el dolor del hecho creativo y la tortuosa voluptuosidad del genio. Ya desde el Barroco el cuadro asemeja una escena teatral, con puntos de luz definidos que crean dramáticos contrastes de claros y oscuros.




Vídeo resumen: 



Ejercicio 1: haz un resumen con tus propias palabras del texto leído hasta el momento y luego comenta si has experimentado en tus propias vivencias periodos clásicos y románticos, explicando en cuál crees estar ahora y por qué.

En cuanto a la orquesta, si en el Barroco se formó como tal y delineó en grandes rasgos, con la sección de cuerda como fortaleza (recordemos la magnificencia de los cordófonos de arco en la época de los insuperables luthiers de Cremona: Stradivari, Amati y Guarneri), y en el Clasicismo se perfeccionaron los aerófonos gracias a Theobald Böhm con la inclusión de llaves y platos, en este periodo la sección que adquirirá mayores proporciones y sumará nuevos elementos será la percusión.
A los solitarios timbales se unirán campanas, instrumentos de placa, gongs, platillos, látigos...

                        





Ejercicio 2: busca información sobre la sección de percusión en la orquesta romántica, con imágenes de los instrumentos nuevos y su clasificación (recuerda que los idiófonos hacen que vibre el propio cuerpo del instrumento, mientras que los membranófonos solo hacen vibrar una membrana).

Los compositores del Barroco y los del Romanticismo tendrán afinidades que podemos recordar en esta entrada.

De hecho, en la obra que te presento ahora vemos con claridad ambos periodos aunados: sobre el preludio de Johann Sebastian Bach -barroco- hará Charles Gounod -romántico- una melodía a la que pondrá como texto el Ave María (Dios te salve, María).







El siglo XIX verá nacer dos grandes países europeos: Italia y Alemania (el segundo Reich) en 1860 y 1871.

Es la época de los nacionalismos. Se valora el acervo popular, las canciones folklóricas. Lo que antes parecía paleto o campechano ahora se erige en lo auténtico y genuino. Los compositores intentarán dotar a las obras de tintes propios, de reminiscencias folklóricas.

Países que antes no habían hecho acto de presencia en el panorama musical irrumpen con sorprendente vitalidad.
Es el caso de Finlandia, con Jean Sibelius pintando en música su patria en el poema sinfónico del mismo nombre o de
scribiendo en su Suite Lemminkäinen el Kalevala; de Checoslovaquia, con Bedřich Smetana describiendo el río Moldava, y Antonin Dvorák; de Rusia con el grupo de los cinco: Rimski Korsakov, Mussorgsky, Borodin; de Noruega con Edward Grieg.
Escuchemos, pues, una obra de cada uno de ellos.




En España tendremos extraordinarios compositores nacionalistas, mundialmente reconocidos.
De Enrique Granados heredamos entre otras perlas la Danza Española número 5, aquí en versión con acompañamiento de castañuelas.



De Isaac Albéniz y su Suite española escucharemos uno de los números, Asturias. Esta versión también con acompañamiento de castañuelas.



Contrapuesto a la vehemencia, a la intensidad fluctuante, a la profusión de rubatos, de accelerandos y ritardandos, a la exacerbación de las emociones y las tormentas anímicas que describen estas obras encontramos en el Romanticismo piezas intimistas.
El piano será el instrumento por excelencia en este tipo de obras en la que las más sutiles emociones son descriptas con sonidos, en que las notas parecen susurrarnos hondos arcanos y acariciarnos levemente.

Tenemos a un polaco genial y exquisito: Frédéric Chopin.
Sus obras mostrarán ya en sus denominaciones el espíritu etéreo y vaporoso: nocturnos, impromptus, fantasías.





Otro ejemplo de este tipo de piezas es el Sueño de amor, del húngaro Ferenç Liszt. Puedes tocar la versión fácil y abreviada con la flauta proporcionada en este enlace.

Magnífico el austriaco Franz Schubert abriendo su alma en este Impromptu nº3:



Paralelamente a este fenómeno de íntimas confesiones en modo de notas hubo una ebullición de artistas (tanto intérpretes como compositores) que prefirieron obras en las que el virtuosismo y la habilidad técnica llevada hasta límites insospechados despertaran la admiración, la fruición y hasta el desvanecimiento de los oyentes.
Tenemos en Niccolò Paganini un acabado ejemplo de ello.
Este compositor y violinista recorrió el mundo, cobrando su peso en oro por sus excéntricas actuaciones.
Llegó a tocar en las más importantes cortes europeas. Aquí tienes unos minutos de su actuación ante el zar Alejandro I y Napoleón.




Podemos ver un extraordinario documental acerca de este singular personaje en este video.

Es tiempo también de grandes óperas.
Muchas, por supuesto, tendrán como temas leyendas de cada país. Otras mirarán hacia el folklore de países que les llamaban la atención por sus exóticas evocaciones.
Es el caso de la ópera de temática más española (o con más tópicos): Carmen, escrita por Georges Bizet, francés, y que encontrarás en el blog en este enlace (versión abreviada y cantada en inglés pero subtitulada al español).
Giuseppe Verdi también compondrá óperas memorables, La Traviata, Il trovatore, Rigoletto -cuya versión abreviada y en inglés pero con subtitulado español encontrarás en el blog en este enlace).
Basándose en la mitología germana, Richard Wagner compondrá su famosa tetralogía, entre la que se encuentra la ópera Las Valquirias, y de la cual es famosa su cabalgata. Escoge tu puesta favorita:


                

Habrá también, cómo no, obras compuestas para el solaz de las clases altas. La familia Strauss se dedicó a hacer magníficos valses. Escuchemos dos de ellos.

    



Ejercicio 3: mira los videos de las versiones abreviadas de Carmen, Rigoletto y la versión cuento de El zar Saltán y resume los argumentos, nombra los autores y cita el aria más conocida de cada una de las obras diciendo qué personaje la canta y en qué situación.
  
Ejercicio 4: describe a elección cualquiera de las obras intimistas para piano propuestas en la entrada y las emociones que te transmite.


Ejercicio 5: toca en flauta este fragmento de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Antonin Dvorák, graba un video casero y envíalo a la profesora.



 
Ejercicio 6: lee estas entradas (POEMA SINFÓNICO 1, POEMA SINFÓNICO 2) sobre el género nuevo, el poema sinfónico. Enumera sus características y relata con tus propias palabras el argumento de los siguientes tres poemas: En las estepas del Asia central, de Borodin, L'apprenti sorcier, de Dukas y Una noche en el monte Pelado, de Mussorgsky.
Si quieres un punto extra envía a la profesora un vídeo tocando este arreglito del poema sinfónico: En las estepas del Asia Central.
 
Ejercicio 7: lee esta entrada (Músicos y Napoleón) y responde: ¿Qué es un lied? ¿Sobre qué habla el lied de Schumann estudiado en esta entrada? ¿Qué melodía incluye? ¿Qué obra y de qué compositor copia esta idea?
¿Qué dice la letra de Dios salve al zar y en qué obra y de qué autor la encontramos?
 
Ejercicio 8: Lee esta entrada: (Músicos y Napoleón III) y responde: ¿Qué melodías inglesas están incluidas en La victoria de Wellington, de Beethoven? Escucha la Obertura 1812, de Tchaikovsky, e identififca las melodías populares insertas en la pieza. 
Escucha la Cantata 5 de mayo, de Berlioz.

Ejercicio 9: mira este video sobre estos instrumentos, clasifícalos y describe las diferencias. Cita al menos una obra en que aparezcan.
 
Una de las rupturas que este periodo pasional, tendiente a la ruptura de reglas y de estructuras, se ve en la incorporación de un coro y cuatro solistas vocales en el último de los movimientos de la última de las sinfonías que compuso Ludwig (Luis) van Beethoven.



Ejercicio 10: escucha el movimiento previo y haz un resumen del contenido de la letra, indicando quién canta en cada momento (si el coro o cuál de los solistas -nómbralos según su registro vocal-.

martes, abril 30, 2019

El poema sinfónico (II). Nacionalistas rusos.


Uno de los componentes de la magúchaya kuchka (Могучая кучка), Grupo de los cinco, Puñado poderoso y otras tantas denominaciones, el grupo de músicos rusos nacionalistas, fue Modest Mussorgsky.
Fue autor de la ópera Boris Godunov, basada en el libro de Aleksandr Pushkin, el mismo que proveyera el argumento del cuento El zar Saltán, musicalizado por Rimsky Korsakov.


Modest Mussorgsky también compuso la famosa suite Cuadros de una exposición.
Dentro de la música descriptiva, programática, con elementos extramusicales, tenemos el poema sinfónico.
Piezas generalmente orquestales y en un movimiento, que necesariamente cuentan una historia o describen paisajes, ciudades, animales.

En este caso, Modest cuenta con la orquesta un relato inspirado en otro literato ruso, Gogol.
Es la descripción de una noche de San Juan en el monte Pelado, o Calvo.
Cuando las luces del atardecer se esconden y las tinieblas hacen su aparición,  se honra a Satanás (Chernabog: recuerda que черный significa negro en ruso), los espíritus bailan y presencias fantasmagóricas interpretan sus grotescas danzas. Cuando el alba despunta, las ánimas regresan a sus sitios de descanso y todo el paisaje retorna a la normalidad.

El mismo compositor señala qué debemos imaginarnos mientras escuchamos sus sones: asamblea de las brujas, su charla y chismorreo; el cortejo de Satán; la impía glorificación de Satán; y aquelarre de las brujas. Estas indicaciones están extraídas de una carta del compositor a Rimsky Korsakov, pero también encontramos esta otra guía de aquello que describe la música: rumores subterráneos de voces sobrenaturales; aparición de los espíritus de las tinieblas y de Chernabog; glorificación de Chernabog y misa negra; aquelarre de brujas; a lo lejos suena la campana de una iglesia del pueblo, dispersando a los espíritus de las tinieblas; amanecer.

 Walt Disney puso corporeidad y movimiento a la música. Veámosla:






También Aleksandr Borodin, médico y químico, hizo un poema sinfónico describiendo el viaje de un carruaje, una caravana de mercaderes asiáticos, que se encuentran con rusos en su travesía por las vastas estepas. 

Prestemos atención a los primeros minutos y analicemos esta obra maravillosa y sus hipotiposis.
Escucharemos un sonido agudo y persistente realizado por los violines, que pinta la infinita extensión del paisaje. Aparecerá poco después una de las tres melodías de este poema, aquella que representa al contingente ruso, tocada por el clarinete y luego por la trompa.
Inmediatamente las cuerdas harán con sus pizzicati entrar en escena las carretas, con su paso rítmico. De a poco, irán acercándose con su portantillo.
El corno inglés presentará el segundo de los temas, el de los mercaderes asiáticos. Los violines con notas agudas seguirán situándonos en las interminables estepas, con aflautados sonidos armónicos.





Del líder del grupo nacionalista y único que tenía la música como profesión, Mily Balakirev, escucharemos dos poemas sinfónicos.


El primero describe su país natal. Escuchémoslo:





El segundo relata un cuento.

Es la historia de la princesa Tamara, hecha poema por el poeta romántico Mijail Lermontov.
Tamara embelesaba con sus cantos a los paseantes que daban por acercarse a su castillo situado a orillas del rio Terek.
Con solicitud extrema recibía a los viajeros en sus exquisitos aposentos y los colmaba de los más excelsos placeres y la calidez de sus abrazos.
Luego de pasar una noche magnífica, los asesinaba y posaba sus cuerpos en las aguas del río.
Desde su ventana los veía alejarse con la corriente y les dedicaba las más melancólicas, melifluas y sentidas melodías.





He aquí una traducción del poema de Lermontov:


En el paso profundo de Darial,
donde el Terek se mece en las sombras,
una vieja torre ennegrece,
alzándose sobre las roca negras.
En esa torre alta y cercana
vivía la zarina Tamara:
bella como el ángel del cielo,
astuta y mala cual un demonio.
A través de la niebla nocturna
brillaba una luz dorada
que atraía a los viajeros
y les invitaba a descansar.
Y la voz de Tamara se oía
encarnada de deseo y pasión.
Tenía el encanto de la soberanía
y de un misterioso poder.
A un varón su voz llamaba,
guerrero, comerciante o pastor:
las puertas se abrían ante él,
y un ceñudo eunuco encontraba.
En una cama suave,
adornada de perlas y brocado,
ante dos copas de vino
esperaba ella al invitado.
Entrelazadas y calientes manos,
labios a labios se pegaban,
y sonidos salvajes, extraños,
toda la noche allí resonaban.
Como si en esa torre vacía
cien jóvenes ardientes con esposas
festejaban una noche de bodas
o un gran banquete de entierro.
Sólo el resplandor de la mañana
lanzaba rayos sobre las montañas.
La oscuridad y el silencio
reinaban allí de nuevo.
Solamente Terek en el cañón Darial
rompía con trueno el silencio;
olas corrían hacia otras olas
y luchaban en el río.
Llorando, ellas tenían prisa
para llevar un cadáver mudo.
Algo blanco en la ventana
sonaba desde allí: ¡disculpa!
Y la despedida era tan suave,
tan dulce sonaba esa voz,
como si prometiese para siempre
éxtasis y caricias de amor.

Imagen del cañón de Darial, con el río Terek, en Georgia. Cuadro de Rufín Sudkovski





lunes, junio 04, 2012

Trabajos sobre obras varias

Trabajo sobre la Marcha Radetzky, de Johann Strauss, por Javier:




Trabajo sobre las Cabalgatas de las Valquirias, de Richard Wagner, por Yoel:



Trabajo de César sobre la Gnossienne 1 de Erik Satie




domingo, febrero 05, 2012

Luisa Fernanda, marco histórico de la zarzuela de Moreno Torroba

Federico Moreno Torroba, músico postromántico y nacionalista, compuso en 1932 la zarzuela Luisa Fernanda.
Como vimos en clase, retrata el ambiente previo a la revolución La Gloriosa, de 1868, que terminó con el reinado de la reina Isabel II y su exilio a Francia .
Isabel II era hija de Fernando VII, controvertido rey que, junto con su padre Carlos IV, propició la entrada en España de José Bonaparte, hermano de Napoleón.


Revisemos, pues, los Borbones en España.
Llegaron en 1700, en la persona de Felipe V.
Como hiciéramos con los Austrias, imaginemos otro sandwich que nos ayude a recordar esta dinastía de origen francés.


Los panes serían los Felipes. El relleno, los otros monarcas.
Podemos poner en primer lugar como relleno a los tres hijos de Felipe V que fueron reyes: Luis, Fernando VI y Carlos III.
Luego, en el medio, los felones, aquellos monarcas que pactaron con Napoleón: Carlos IV y Fernando VII.
Finalmente, Isabel II, su hijo Alfonso XII, su nieto Alfonso XIII, con el interregno de Franco, y luego el actual rey, Juan Carlos I.
El pan de abajo será el Felipe que vendrá, que asumiría como Felipe VI.

Isabel II llegó a reinar gracias a que con la Pragmática Sanción se derogó la ley sálica.
Esto trajo más problemas a la soberana, ya que su tío Carlos María Isidro reclamaba el trono y se sucedieron las guerras carlistas.
En la zarzuela aparecen los liberales como oponentes de Isabel.
Su reinado fue difícil pero perviven ciertas mejoras que nos la recuerdan.

Dentro de su legado verás su nombre relacionado con la empresa de agua de Madrid, el canal de Isabel II.

Inauguración del canal de Isabel II

En 1850 inauguraría también el Palacio de las Cortes, de línea neoclásica.


Y ese mismo año inauguró el Teatro Real de Madrid.

Isabel tuvo una hermana llamada como la protagonista de la zarzuela: Luisa Fernanda. A los diez años quedarían solas en Madrid, ya que su madre y su segundo marido se verían obligados a refugiarse en París. Tres años después, a los 13, sería declarada reina
Duro comienzo para la reina de los tristes destinos, como la llamaban.


María Cristina con Isabel y Luisa Fernanda


En la obra, además de la confrontación entre monárquicos y liberales, se cita como batalla la del puente de Alcolea.
Esta batalla tuvo lugar en tierras cordobesas. Las fuerzas antimonárquicas estaban dirigidas por el general Prim, quien sería el que trajera a Amadeo de Saboya, italiano que reinó dos años hasta la restauración borbónica poco después.

Uno de los personajes secundarios, Luis Nogales, cita en el momento en que Javier Moreno lo detiene a Juan de Padilla y Francisco Maldonado.
Estos habían sido líderes comuneros ajusticiados a comienzos del siglo XVI, en época de Carlos I, en la guerra de las comunidades de Castilla.
Luis Nogales, antimonárquico, se identifica con la lucha antiimperialista de estos comuneros y presiente compartir su mismo sino.

Ajusticiamiento de los capitanes comuneros, por Antonio Gisbert


 En el tercer acto hay una jota extremeña, El Cerandero, con motivo de la proximidad de la boda de Luisa con Vidal. Si bien es anterior -de 1789, época de Carlos IV- , Goya retrató muy bien el ambiente de las fiestas populares. El personaje con venda en los ojos, la ronda, el árbol... La escena en sí es muy parecida a la que vimos en la zarzuela.


La gallina ciega, Francisco de Goya





 Para concluir el estudio de la zarzuela recuerda que debes saber tocar en flauta y cantar dos pasajes: la habanera "Marchaba a ser soldado" y la mazurca de las sombrillas.






Glosario: argotero, zaragatero, cuchipanda, fariseo, carcamal, chinarrazo, brear, alcarraza.