Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Impresionismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Impresionismo. Mostrar todas las entradas

domingo, abril 19, 2020

Escuchando e identificando corrientes del siglo XX

Vamos a continuar con la tarea emprendida previamente, trabajando sobre las obras propuestas en la entrada aquí enlazada.

El ejercicio consistirá en leer las características de las corrientes, mirar los videos de la entrada de obras del siglo XX, escoger cinco de ellas y situar cada una de las obras con la corriente a la que pertenece, justificando la razón de tu adscripción.
Ilustraré cada corriente con una obra no incluida en la página citada, pero para dar una referencia concreta de cada estilo descripto.

1.-  Impresionismo:

Surgido en Francia a fines del siglo XIX, relacionado con el simbolismo, buscaba el efecto expresivo de los sonidos con toda la gama posible de matices ofrecidas por los instrumentos.
Las melodías no se estructuraban, sino que adquirían vuelo y dimensiones propias, los acordes no resolvían como en las progresiones armónicas se espera, no acataban la funcionalidad de las progresiones, creando sensaciones de ligera incertidumbre, de ingravidez, de lo etéreo, de lo onírico. Se escapa de la idea tensión-reposo, se usaban las escalas pentatónicas, octatónicas o de tonos enteros y los modos sin nota sensible. Se crea música de efectos, jugando, así como lo hacían los pintores con la luz, con la riqueza cromática de los distintos timbres.




2.- Primitivismo: 

Esta corriente abrevó en la idea de Freud de que lo primitivo, incluyendo el arte de los pueblos menos avanzados en aspectos como las ciencias y la tecnología, tendía un puente con la humanidad de los primeros estadíos.
Los artistas se interesan y remiten al arte de África, América y la Polinesia, encontrando en su esencia material en el que basarse.
Así como el gamelán de Java pasa a ser un instrumento referido asiduamente y aludido en sonoridades que lo rememoraban, el ritmo pasará a ser un elemento esencial en la estructuración de la obra en sí misma. Un ritmo repetitivo que buscará conectar con el inconsciente más puro e innato.
Se valorará lo naïf, lo que suene a inmaculado y por eso inmarcesible, pero también se recurrirá a evocaciones africanas aportadas a través del tamiz del jazz.
Las obras se construirán a partir de elementos básicos que trasladarán al oyente a un mundo exótico, lejano en tiempo y espacio de su realidad.




3.- Futurismo:

En 1913, poco antes de la Gran Guerra, un grupo de italianos sostuvo que podía recabarse mayor fruición exponiéndose a los ruidos de los tranvías, los motores, los automóviles y las hordas de gente que de volver a oír la Heroica o la Pastoral (refiriéndose a Beethoven, naturalmente). Propugnaban la idea de que la tecnología, que protagonizaba su despertar furioso y comenzaba a ser ubicua, ayudaría a rehacer el lenguaje musical. Los ruidos del entorno cotidiano debían ser el material primario en la composición musical, y al estar aún en pañales los métodos de manipulación y grabación sonora, no dudaron en construir sus propios instrumentos hacedores de ruidos.
Los compositores de esta corriente, terminada la guerra, se adscribirían sin vacilaciones al fascismo.



4.- Dadaísmo:

No es fácil imaginarnos el quiebre que resultó de la toma de conciencia de los estragos que la Gran Guerra estaba haciendo a Europa no solo como grupo de naciones sino como paladín y paradigma de la civilización.
Una cultura que basaba su prevalencia sobre los pilares sólidos que le aportaban siglos de filosofía, de arte exquisito, de avances tecnológicos y mecánicos espectaculares difícilmente podía aceptar que el resultado de esa riqueza intelectual hubiera rezumado el hedor putrefacto de la muerte en infectas trincheras de la juventud más sana y prometedora que poseía.
Si de ese alambique cultural se obtenía hiel tan amarga, esa sociedad no merecía ningún tipo de arte, que finalmente no es más que el reflejo de la interioridad y el mundo más íntimo y privado y sublime de un pueblo.
El dadaísmo, pues, propondrá lo que puede verse casi como la sinrazón, el despropósito, la carencia de sentido, la ausencia de palabras.
Porque la razón había fallado, porque el sentido había estado ausente, porque la palabra sobraba.
Volvamos, pues, a empezar, se decían. Rompamos los moldes que nos han llevado a esta destrucción, a este Ragnarök. Comencemos de cero, volvamos a nacer. Ya que hemos muerto, volvamos a nacer y elijamos otro camino.
Hoy no sepamos, no querramos decir nada.
Como un niño, empecemos a aprenderlo todo nuevamente y de modo distinto.
Digamos da-da.



Primer film dadaísta: Entr'acte:




Y un fragmento de otro: 




5.- Música atonal y dodecafónica:

Luego de la Gran Guerra se buscó un nuevo mundo sonoro musical. Se inclinaron los compositores a los sistemas controlados y codificados, que rehuyeran de la empalagosa hiperexpresividad emocional tan desgastante y desgastada.
La política cultural abogaba por la búsqueda del orden, y los músicos intentan crear nuevos fundamentos teóricos y técnicos.
Ya desde fines del siglo XIX los aportes armónicos de Wagner, Mahler y otros artistas de la vanguardia habían ido alejándose de la tonalidad (que implica un centro tonal y las relaciones armónicas generadas al basarse en las escalas mayores y menores todo el universo sonoro) al incorporar notas disonantes con fines tímbricos casi pictóricos, que dotaban a cada acorde de matices mayores y reflejos inesperados.
El atonalismo juntamente con la técnica del sprechgesang, serán los lenguajes idóneos en la paleta del compositor. Echa un vistazo a este enlace para escuchar algunos de los nuevos aportes.
Relacionado con el expresionismo, -y evolucionando desde el camino de la atonalidad emprendido por los compositores de la Segunda Escuela de Viena- se comprondrá en 1923 la primera obra enteramente dodecafónica.

Las piezas estaban basadas en series que presentaban las doce notas con un orden fijo, que permitía tres transformaciones: la retrogradación, la inversión y la inversión retrógrada.





6.- Neoclasicismo:

Se recupera la música del Barroco como paradigma, se recurre a la pianola, que ayuda a eliminar lo subjetivo que lleva implícito la interpretación. Es una nueva simplicidad dentro de un nuevo espíritu que se opone al sentimentalismo romántico. Los elementos convencionales armónicos o formales se distorsionan, creando un estilo más novedoso con alusiones históricas. Coincide con el constructivismo ruso, o el suprematismo, corrientes en las que predominan las formas geométricas. Se reivindican los compositores barrocos, la sencillez de lo clásico, y más tarde se rebelará contra el impresionismo y la atonalidad proponiendo texturas claras, formas clásicas -como el tema con variaciones- y también préstamos del jazz, del que se valorará, entre otras cosas, el uso del tempo constante y sin rubatos.


Escucharemos una obra de Thomas Tallis, del Renacimiento, la cual servirá de material temático para el compositor del siglo XX Vaughan Williams. 
 




Veremos ahora autores españoles. Busca algún dato biográfico y haz un breve semblante de la vida de cada compositor:
 
JOAQUÍN TURINA
 
 
 

 
JOAQUÍN RODRIGO



 
MANUEL DE FALLA 
 


 
7.- Música concreta:

Corriente nacida en Francia en 1948, que se basa en la grabación y manipulación física de sonidos grabados en cintas magnetofónicas, dando como resultado una suerte de collages sonoros.
Piensa que hasta ese entonces había habido una clara distinción entre el ruido y el sonido, entrando el primero en las salas de conciertos en contadas ocasiones. Una de ellas era como efecto de sonido en las óperas, o dentro de los experimentos futuristas.
Los músicos trabajaban en laboratorios en los que cortaban con tijera u hojita de afeitar trozos de cinta que luego unían con celo. Podían poner la cinta al revés, o hacer loops, o modificar la velocidad. Se la llamó concreta por usar como  material sonoro cualquier sonido independientemente de si su fuente era un instrumento musical o un ruido producido por máquinas o producto de una mesa de laboratorio.

Una de las obras tiene este esquema en sus primeros momentos:
Hasta el segundo 4: silbido, chirrido, bocinazo; hasta el 16: resoplido con crescendo y adición paulatina de chirrido metálico; hasta el 22 ruido de ruedas sobre raíles; hasta el 34 ruido rítmico de tren sobre las vías.
¿Has sido capaz de reconocerla?






8.- Música electrónica:

Al finalizar la segunda guerra, como un Jano bifronte, frente al panorama del holocausto amplio encontramos avances significativos a nivel tecnológico.
El tener que enviar mensajes en códigos había dado un impulso brutal al mundo de las computadoras y las comunicaciones. El llevar más fácilmente la guerra desde los parlamentos a cada casa y evitar tener que ir a buscar la matanza a las líneas del frente hizo que la aviación también sufriera mejoras significativas.
Luego, este nuevo panorama hizo que la nueva guerra, la carrera armamentística, nuclear y espacial se desatara y atrajera los recursos.
Los compositores comprendieron que una nueva era había llegado. El hecho musical era ya omnipresente. Cada casa tenía su radio y su televisor. Los reproductores mejoran y salen al mercado los discos y las cintas magnetofónicas. El arte se vale de los nuevos artilugios. El sonido se compondrá directamente en una sala de un estudio de grabación, pero podía ejecutarse al mismo tiempo que otras partes eran tocadas por músicos con instrumentos acústicos en escena.
Estos avances, por supuesto, cruzarán fronteras y serán usados, entre otros, por los Beatles.
Los avances en este campo son incesantes. Los sintetizadores crearán el sonido desde cero. Los primeros, de 1945 eran enormes, complejísimos y muy caros.
Darán también la posibilidad de la interacción con los músicos actuando en vivo, modificando y aportando al material grabado. Manipularán sonidos efectuados por instrumentos acústicos en tiempo real y agregarán efectos de reverberación. A partir de 1982 los sintetizadores grabarán los sonidos y los manipularán, haciendo difusas las fronteras entre la música concreta y la electrónica. Además, se abaratarán, haciéndose acequibles a todo el mundo y permitiendo ser conectados a los ordenadores personales.
Aparecerá el MIDI, permitiendo interactuar a sintetizadores, computadoras y teclados y universalizando este recurso compositivo e interpretativo.





9.- Minimalismo:

Esta corriente comienza en los 60 en Estados Unidos. Habrás escuchado hablar del minimalismo en otras esferas: vida minimalista, por ejemplo, sugiere el estilo de vida de aquellos que eligen rodearse en su cotidianeidad de la menor cantidad de objetos, de solo los imprescindibles. Su origen probablemente tenga relación con la vida más ascética de los orientales, que consideran que los objetos requieren tiempo y cuidado de nuestra parte y que cuanto más tengamos más dependeremos de ellos y nos demandarán tiempo y esfuerzo.
En música tiene una relación evidente con los mantras, oraciones con entonación de variaciones nulas o mínimas que procuran conducirnos al estado alfa, a una ensoñación conciente en la vigilia y a estados alterados.
Podemos remitirnos a los derviches giróvagos, o a los mantras hindúes, o a los cuencos tibetanos.
También podemos relacionar este estilo con la música trance popular.
Desde luego nos remite a nuevas formas de espiritualidad y a estados de conciencia alterados químicamente.
Con mínimos elementos repetidos y ligeramente aliñados con variaciones sutiles y graduales se hace la pieza musical.
La obra, sin embargo, debe ser planeada tanto en sus detalles como en su forma general, y las variaciones deben ser percibidas por el oyente, que no dejará decaer su atención a la espera de decodificar y distinguir estas vaporosas modificaciones.
Una vez que la obra comienza, el compositor ya se desentiende de ella y la deja volar, no interfiriendo en su desarrollo.
Los elementos pueden ser tanto mecánicos como electrónicos (se usan bucles de cintas magnetofónicas) o de instrumentos acústicos, o de voces, o de objetos cotidianos. Muchas veces el azar o lo que dure la cuerda o un balanceo determinarán la longitud de la pieza.
Se asocia el minimalismo también con el ready made art, ya que añade a la repetición la presentación de un objeto o material sonoro conocido pero con una elaboración novedosa en la que un aparente estatismo se mueve bajo las aguas atrayendo nuestra atención hacia los leves cambios de posición con un efecto hipnótico.






10.- Música textural:

Esta denominación no es del todo independiente de otras. Piezas que podríamos clasificar como texturales comparten características, por ejemplo, del minimalismo, el serialismo, la música indeterminada o la africana.
En esta clase de obras no es la melodía o la armonía lo que establece la estructura de la pieza. Generalmente el elemento que más presente se hace y que más llama nuestra atención es la textura -de allí la denominación- o el ritmo.
Es una corriente que comenzó en los 60, y tiene puntos de contacto con los happenings, teniendo un ingrediente de deliberada provocación hacia el público.
Es una música estática, de micropolifonías, de pequeños, graduales y a veces imperceptibles cambios y creación de atmósferas.





11.- Música indeterminada:

La experimentación llevó la música hasta límites en que el control del resultado sonoro era mínimo.
Entre los elementos que se incorporarán al lenguaje musical estarán los agregados a los instrumentos acústicos (pensemos en los pianos preparados), el producir el sonido en ellos de maneras poco ortodoxas (como punteando un instrumento esencialmente percusivo), incorporando efectos que ya de por sí proveen un porcentaje de azar nada despreciable, como los clusters; el deformar el sonido mediante la exploración de los límites de los efectos de toque; la aparición de instrumentos no convencionales electrónicos.
Recurrir al azar no es algo absolutamente del siglo XX: ya Mozart, por ejemplo, dejaba un margen para el albur. Recordemos el Vals de los dados, en el que tirando dos dados y sumando las cifras se escogía cada uno de los compases de una partitura que conformarían la pieza.








Lo lúdico combinado con lo casual, y la multiplicidad de posibilidades estará también presente en las obras en las que parte importante de ellas serán los ruidos producidos por el público, o aquellos filtrados desde el exterior.
La pieza que escucharás a continuación fue compuesta colocando una lámina de calco sobre un pentagrama en blanco, en el que se escribirían las notas en el sitio en que las pequeñas imperfecciones del papel transparente determinaran.






Más muestras del azar en las obras como acontece en esta de John Zorn de 1990 en la que la partitura es solo una guía que especifica los valores métricos y señala en qué estilo debe tocarse cada fragmento, que deja librado a la voluntad del intérprete.










miércoles, marzo 18, 2020

Fusión antes de la fusión: jazz en conciertos y suites

A fin de comprender los cambios acaecidos en el siglo XX, veremos cómo ya desde el final del siglo XIX existe la tendencia a la disolución melódica, a la ruptura de las progresiones armónicas, a que los límites entre los géneros y estilos se traspasen y se difuminen.

Iremos incorporando al repertorio, pues, obras de distintos compositores a fin de ampliar nuestro conocimiento, y empezaremos con algunas obras que remiten al jazz.

Comencemos con dos músicos impresionistas: Debussy y Ravel.

De 1908 es la suite para piano Children's corner, de Claude Debussy. En ella incluye Golliwogg's Cakewalk, su sexto y último número.
Las muñecas Golliwoog estuvieron de moda a comienzos del siglo XX, y no es de extrañar que a Claude-Emma, la hija de Claude, le fascinaran.
La niña hacía bailar a su muñequita y su solícito padre le compuso una pieza a fin de que la niña creara la coreografía con el juguete.

Así eran las muñecas Golliwogg



Y este era el cakewalk, baile de Florida y raíz del ragtime:



Ahora que conoces esto ya puedes imaginar a Claudia haciendo bailar a su muñequita al son de esta pieza creada por su padre.




Continuaremos con otro músico impresionista y con el primer movimiento del Concierto para piano de Maurice Ravel, de 1932.



Sin duda notarás ciertas semejanzas con la Rhapsody in blue, de Georges Gershwin, escrita en 1924. Sí, es del mismo autor de una de las óperas que hemos visto en clase, Porgy and Bess.







martes, marzo 10, 2020

Danza contemporánea sobre obras impresionistas/bomba atómica

En cuarto de la E.S.O. estamos internándonos en distintas manifestaciones de la danza.


Veamos el primero, un baile sobre el famoso Bolero, de Maurice Ravel, músico impresionista.




Luego, también sobre una obra de un integrante de Los seis, Erik Satie, una de sus gymnopedias:




Luego conocimos la danza butoh, reacción japonesa al lanzamiento de las dos bombas atómicas que devastaron Hiroshima y Nagasaki en el funesto agosto del 45.



Y, como corolario de este tema, tres canciones imperdibles, una de Ney Matogrosso, otra de Sting y una de María Elena Walsh.









domingo, mayo 20, 2012

El poema sinfónico: L'apprenti sorcier, de Paul Dukas

Ilustración de María Celina Rusca
En 1897 Paul Dukas, músico impresionista francés, compuso una obra musical en un movimiento, como corresponde al poema sinfónico.
Ese género romántico descriptivo aborda siempre una temática extramusical que es expresada con sonidos, sin palabras.
Ya puede ser un paisaje, una escena, un cuento...




Luciano de Samósata, sirio, escribió en el siglo II d.C. Philopseudés (El aficionado a la mentira), un relato de relatos. Entre ellos, el cuento que nos interesa, narrado como hecho cierto:

-"Cuando yo vivía en Egipto, siendo todavía joven, enviado allí por mi padre con el propósito de mejorar mi formación, sentí ganas de navegar rumbo a Copto y, desde allí, llegando a las inmediaciones de Memnón, escuchar su maravilloso canto a la salida del sol. Lo que escuché de su boca no fue, como era la norma general, una voz ininteligible sino que el tal Memnón, abriendo personalmente la boca, me dio un oráculo de siete versos, y si no es porque me desviaría del tema podría recitaros yo esos versos.


Durante la navegación río arriba, dio la casualidad de que navegaba con nosotros un hombre de Menfis, uno de los escribas sagrados, admirable por su sabiduría y formación, que conocía todo Egipto.
Se decía que había vivido bajo tierra en los santuarios recónditos durante veintitrés años, enseñado por Isis en el arte de la magia".
- "Te refieres", interrumpió Arignoto, "a Páncrates, mi maestro, hombre sagrado, siempre impecablemente afeitado, inteligente, que no habla bien griego, alto, chato, con los labios hacia fuera y las piernas ligeramente delgadas."

-"Justo, ese era, el mismísimo Páncrates. Yo, al principio, no sabía quién era, pero, en cuanto lo vi realizando muchos prodigios mientras conseguíamos fondear el barco, montando a lomos de cocodrilos y nadando en compañía de animales salvajes al tiempo que estos movían alegres la cola y la replegaban, me di cuenta de que se trataba de un hombre sagrado.
Demostrándole mi amistad, poco a poco casi sin darme cuenta me hice compañero y asiduo acompañante suyo hasta el punto de que él compartía conmigo los secretos de los rituales misteriosos.
Ya, por fin, me convence de que deje a todos los criados en Menfis y que vaya solo con él, pues no nos faltaría quien estuviera dispuesto a atendernos.
Cuando llegamos a una posada, tomando o bien el barrote de la puerta o el cepillo o el palo del mortero, recubriéndolos con túnicas, pronunciando sobre ellos un conjuro, los hacía caminar, dando a todos las impresión de que se trataba de una persona.
El objeto en cuestión salía a la calle, sacaba agua, hacía la compra, preparaba la comida, cumplía sus cometidos y nos atendía correctamente. Y cuando ya nos habían prestado el servicio adecuado, de nuevo volvía a transformar el cepillo en cepillo o el palo en palo pronunciando sobre ellos un nuevo conjuro. 
Por más interés que yo ponía, no podía aprender de él. Él me miraba con recelo, pues estaba más enfrascado en las otras acciones. 
En cierta ocasión, un día, sin que se diera cuenta, escuché la palabra mágica -era de tres sílabas- apostándome en un lugar muy oscuro.
Él se dirigía a la plaza, tras dejarle ordenado al palo del mortero lo que tenía que hacer. Al día siguiente, mientras él gestionaba unos asuntos en la plaza, tomando el palo del mortero y vistiéndolo de modo semejante, pronuncié sobre él las sílabas mágicas y le mandé ir por agua. Cuando volvió con el ánfora llena le dije: '¡Quieto, no vayas ya por agua; vuelve a ser un palo de mortero!' . Pero él no quería hacerme caso, sino que no paraba de ir por agua hasta que nos llenó la casa a base de echar cubos dentro. Yo, sin saber cómo resolver el problema -temía que Páncrates, al volver se enfadara, como así fue, por cierto-, cogiendo un hacha, corté el palo de mortero en dos trozos. Pero cada trozo, tomando el ánfora, iba por agua, con lo que en vez de uno me habían surgido dos asistentes.
En ese momento se me presenta Páncrates y, captando al instante lo que había sucedido, convirtió aquellos trozos en madera, como estaban antes del conjuro, y, abandonándome sin que yo me diera cuenta, se marchó a algún lugar en que no pudiera vérsele."


Mucho después, en el siglo XVIII, Johann Goethe hará otra versión del cuento, sobre la que se inspiraría Dukas para componer el poema sinfónico un siglo después, en 1897.


Agradezco la inestimable colaboración de Julio Fóthy, que realizó esta paciente y esmerada labor de traducción del poema del alemán al español.

El aprendiz de hechicerode W. Goethe

El viejo brujo
Ausente por fin.
Pronto vivirán sus espíritus
También con mi auspicio.
Me grabé sus palabras
Y sus gestos.
Memoricé sus costumbres.
Y con las energías del espíritu
También yo obraré milagros.

Olas, olas,
Moveos presurosas.
Aguas que corran en ricos caudales
Para derramarse bulliciosas
En el profundo estanque.

¡Al pie ahora, vieja escoba!
Ponte tus harapos deshilachados
Ya has sido siervo por mucho tiempo
¡Cumple ahora con lo que yo quiero!

¡De pie, en dos patas,
Arriba que tengas cabeza,
Anda de prisa y
Lleva las tinajas con agua!

¡Miren, ahí baja a la orilla
De veras! ¡Ya ha llegado al río!
Y con la velocidad del rayo
Vuelve, virtiendo el agua con destreza.

¡Es esta ya la segunda!
Y se va completando la tina:
Prestamente se va llenando
A cada baldazo la piscina.

¡Quieto! ¡Quieto!
¡Ya has cumplido con mi orden!
Pero, ¡ ay...!, ¡qué espanto!
¿Cuál era la palabra convenida?

¡Ay, la palabra que al fin
Volviera a transformarla en lo que era!
¡Ay! ¡Va corriendo y trae diligente!...
¡Ay! ¡Si fueras presto, la vieja escoba,
Con cada vuelta nuevos baldazos
Y cientos de ríos viniendo sobre mí!

No, no puedo dejar que siga
Tengo que detenerlo
¡Es un sortilegio!
¡Uy! Me entra más y más miedo
¡Qué miradas, qué semblantes!

¡Tú, engendro infernal!
¿Deberá terminar ahogada la casa?
Ya van desbordando torrentes de
Agua, todos los umbrales.
¡Una escoba maldita
Que no quiere escuchar!
¡Palo seco que eras,
Quieto has de quedar!

¿Ya para nada
Quieres dejar?
Te quiero prender,
Te quiero parar,
Y partir la vieja madera
Con el filo de mi metal.

¡Miren, está volviendo cargada!
¡Me tiro encima de ti
Que al instante caerás, gnomo maldito!
¡Con estrépito alcanza el blanco
El metal afilado!
¡Buena puntería! ¡Por mi honor!
Vean: ¡está partido en dos!

Ahora tengo esperanzas
Y podré respirar tranquilo.

¡Qué espanto!
¡Las dos mitades
Se yerguen hábiles a lo alto
Inmensos poderes! ¡Ayúdenme!

¡Y corren! Más y más
Se empapan las escaleras y la sala
¡Qué aguacero más horrible!
¡Señor y maestro! ¡Escucha mi clamor!
¡Oh! ¡Ahí va llegando el Maestro!
¡Señor, es grande la emergencia!
De los espíritus que había conjurado,
No soy capaz de librarme ahora.

¡Al rincón escoba, escoba!
¡A lo que antes habías sido!
Pues como espíritus les ordena para sus tareas,
Solamente el viejo Maestro.


Y llegamos, pues, a 1937. Walt Disney hizo la versión animada dibujando la historia contada en música por Dukas. La encontramos en ambas Fantasía, tanto la de 1940 como la de 2000.

Veámosla:




Y, para terminar, una obra de la artista Alicja Kwade, ¡Escoba inquieta, queda quieta! del 2012, expuesta en la sala de exposiciones de La Caixa, Madrid, en febrero del 2021.




domingo, febrero 12, 2012

La suite, evolución

La suite nació en el Renacimiento como una serie de danzas de tempi contrastantes.
En un diccionario bilingüe francés-español, una de las acepciones de suite es esta:

suite nf(succession)serie, sucesión nf
fila nf

En general todas están escritas en la misma tonalidad y tienen forma binaria, con una primera sección terminada en dominante y la segunda acabada en tónica.
En su origen, las danzas eran, aunque parezca una obviedad, para ser bailadas.
Una era lenta y la siguiente rápida, como por ejemplo en el par constituido por pavana y gagliarda.

Escuchemos este par de danzas compuesto por Luys de Milán:



Verás que la pavana está en compás binario y es lenta, mientras que la gagliarda está en compás de tres y el tempo es allegro.

He aquí un ejemplo de cómo se bailaba la pavana:




La música es de Thoinot Arbeau (Jehan Tabourot), quien hiciera el primer tratado conocido sobre coreografías, Orchesographie, Belle qui tiens ma vie.

Y mira aquí cómo se bailaba la gagliarda:




Como verás, es notoria la diferencia de tempi.

La suite fue evolucionando hacia cuatro danzas fijas: la allemanda, la courante, la zarabanda y la giga.
Como apunte al margen, Felipe II prohibió la zarabanda en 1590 en España por ser un baile con tendencia a la lascivia.

En el Barroco, la suite perdió el carácter danzable. Ya nadie esperaba bailar cuando iba a escuchar una suite.
Recuerda que en el Barroco aparecieron los primeros teatros de pago para escuchar música, es decir, comienza el espectáculo musical como empresa.
La denominación era confusa: podía llamarse suite como también partita, casación, divertimento, sonata.
Bach compuso para clavecín varias suites (recuerda que, si bien Bach conoció el piano, -Federico II de Prusia le hizo probar todos los que tenía en su palacio de Sanssouci, lo que dio origen a la Ofrenda Musical- nunca lo eligió como instrumento).

Solía encabezarlas con un preludio, al menos todas sus suites inglesas lo tienen, y solo una de sus suites francesas. Muchas veces incluyó en las suites minuetti.

Escuchemos el preludio de una suite de Bach al clavecín. Fíjate el carácter virtuosístico de estas piezas breves que abren la suite (de ahí su etimología, pre -antes-; ludio, ludo -juego u obra).



Bach escribió también suites orquestales, ya con cambios notorios en la denominación de sus números.
De la suite orquestal número 3, por ejemplo, hemos escuchado el segundo número, denominado "Air" (aire, canción).
Recordémoslo:


Y en la Suite orquestal número 2 incluyó un número llamado Badinerie, algo así como "broma". Es un número muy vivo. Escuchémoslo:



En la época clásica no tuvo la suite mayores cambios.
En el Romanticismo, en cambio, la suite adquirió una extrema libertad.
Albéniz retrata en la suite, en vez de una serie de danzas... ¡una serie de comunidades y ciudades españolas!
Así tenemos en su Suite española números como Granada, Cataluña, Sevilla, Cuba, Asturias, Aragón, Castilla...

Escuchemos Granada:




Y Camille Saint Saëns hace de la suite una serie de descripciones musicales de animales. ¡E incluye entre ellos a los pianistas!
El carnaval de los animales es, pues, una suite.
Muy conocido es el número de el cisne. Escuchémoslo:



Y seguramente conocerás el llamado Aquarium:



Una suite pasó, pues, a ser una sucesión de números musicales que describían algo.
Incluso el argumento de una ópera. Es el caso de las suites de Carmen, por poner un ejemplo, o de óperas de Prokofiev, Janáček, Rimski Korsakov o tantos otros.
¡O la descripción de los planetas, según Holst!

Claude Debussy compuso una suite para piano, la Suite bergamasque, de cuatro números. También es muy conocida. Escuchemos el tercero de los cuatro números de esta pieza de 1890 del gran francés impresionista.








Y con esto terminamos el recorrido por la suite.
Cualquier duda, no dudes en preguntarme en clase.





L'enfant et les sortilèges en pop up

Veremos ahora dos trabajos sobre la ópera de Maurice Ravel hechos en pop up.
El primero es de Ana María.
































Este otro pertenece a Roberto.












sábado, enero 14, 2012

L'enfant et les sortilèges

Ilustración de María Celina Rusca




La escritora francesa Sidonie Colette escribió un libro de cuentos,

Divertissement pour ma fille, por encargo del director de la Ópera de París.




 

Luego, envió el texto a Maurice Ravel (compositor impresionista de fines

del siglo XIX y principios del XX) para que le pusiera música.



 


Así, Ravel compuso la ópera "L'enfant et les sortilèges", cuya versión de

ballet a cargo del grupo de Jiri Kylian vimos en clase.










Los alumnos de 2º de E.S.O. revirtieron el proceso y crearon, a partir de la ópera, libros de cuentos.
Veamos algunos de los trabajos.