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domingo, abril 19, 2020

Escuchando e identificando corrientes del siglo XX

Vamos a continuar con la tarea emprendida previamente, trabajando sobre las obras propuestas en la entrada aquí enlazada.

El ejercicio consistirá en leer las características de las corrientes, mirar los videos de la entrada de obras del siglo XX, escoger cinco de ellas y situar cada una de las obras con la corriente a la que pertenece, justificando la razón de tu adscripción.
Ilustraré cada corriente con una obra no incluida en la página citada, pero para dar una referencia concreta de cada estilo descripto.

1.-  Impresionismo:

Surgido en Francia a fines del siglo XIX, relacionado con el simbolismo, buscaba el efecto expresivo de los sonidos con toda la gama posible de matices ofrecidas por los instrumentos.
Las melodías no se estructuraban, sino que adquirían vuelo y dimensiones propias, los acordes no resolvían como en las progresiones armónicas se espera, no acataban la funcionalidad de las progresiones, creando sensaciones de ligera incertidumbre, de ingravidez, de lo etéreo, de lo onírico. Se escapa de la idea tensión-reposo, se usaban las escalas pentatónicas, octatónicas o de tonos enteros y los modos sin nota sensible. Se crea música de efectos, jugando, así como lo hacían los pintores con la luz, con la riqueza cromática de los distintos timbres.




2.- Primitivismo: 

Esta corriente abrevó en la idea de Freud de que lo primitivo, incluyendo el arte de los pueblos menos avanzados en aspectos como las ciencias y la tecnología, tendía un puente con la humanidad de los primeros estadíos.
Los artistas se interesan y remiten al arte de África, América y la Polinesia, encontrando en su esencia material en el que basarse.
Así como el gamelán de Java pasa a ser un instrumento referido asiduamente y aludido en sonoridades que lo rememoraban, el ritmo pasará a ser un elemento esencial en la estructuración de la obra en sí misma. Un ritmo repetitivo que buscará conectar con el inconsciente más puro e innato.
Se valorará lo naïf, lo que suene a inmaculado y por eso inmarcesible, pero también se recurrirá a evocaciones africanas aportadas a través del tamiz del jazz.
Las obras se construirán a partir de elementos básicos que trasladarán al oyente a un mundo exótico, lejano en tiempo y espacio de su realidad.




3.- Futurismo:

En 1913, poco antes de la Gran Guerra, un grupo de italianos sostuvo que podía recabarse mayor fruición exponiéndose a los ruidos de los tranvías, los motores, los automóviles y las hordas de gente que de volver a oír la Heroica o la Pastoral (refiriéndose a Beethoven, naturalmente). Propugnaban la idea de que la tecnología, que protagonizaba su despertar furioso y comenzaba a ser ubicua, ayudaría a rehacer el lenguaje musical. Los ruidos del entorno cotidiano debían ser el material primario en la composición musical, y al estar aún en pañales los métodos de manipulación y grabación sonora, no dudaron en construir sus propios instrumentos hacedores de ruidos.
Los compositores de esta corriente, terminada la guerra, se adscribirían sin vacilaciones al fascismo.



4.- Dadaísmo:

No es fácil imaginarnos el quiebre que resultó de la toma de conciencia de los estragos que la Gran Guerra estaba haciendo a Europa no solo como grupo de naciones sino como paladín y paradigma de la civilización.
Una cultura que basaba su prevalencia sobre los pilares sólidos que le aportaban siglos de filosofía, de arte exquisito, de avances tecnológicos y mecánicos espectaculares difícilmente podía aceptar que el resultado de esa riqueza intelectual hubiera rezumado el hedor putrefacto de la muerte en infectas trincheras de la juventud más sana y prometedora que poseía.
Si de ese alambique cultural se obtenía hiel tan amarga, esa sociedad no merecía ningún tipo de arte, que finalmente no es más que el reflejo de la interioridad y el mundo más íntimo y privado y sublime de un pueblo.
El dadaísmo, pues, propondrá lo que puede verse casi como la sinrazón, el despropósito, la carencia de sentido, la ausencia de palabras.
Porque la razón había fallado, porque el sentido había estado ausente, porque la palabra sobraba.
Volvamos, pues, a empezar, se decían. Rompamos los moldes que nos han llevado a esta destrucción, a este Ragnarök. Comencemos de cero, volvamos a nacer. Ya que hemos muerto, volvamos a nacer y elijamos otro camino.
Hoy no sepamos, no querramos decir nada.
Como un niño, empecemos a aprenderlo todo nuevamente y de modo distinto.
Digamos da-da.



Primer film dadaísta: Entr'acte:




Y un fragmento de otro: 




5.- Música atonal y dodecafónica:

Luego de la Gran Guerra se buscó un nuevo mundo sonoro musical. Se inclinaron los compositores a los sistemas controlados y codificados, que rehuyeran de la empalagosa hiperexpresividad emocional tan desgastante y desgastada.
La política cultural abogaba por la búsqueda del orden, y los músicos intentan crear nuevos fundamentos teóricos y técnicos.
Ya desde fines del siglo XIX los aportes armónicos de Wagner, Mahler y otros artistas de la vanguardia habían ido alejándose de la tonalidad (que implica un centro tonal y las relaciones armónicas generadas al basarse en las escalas mayores y menores todo el universo sonoro) al incorporar notas disonantes con fines tímbricos casi pictóricos, que dotaban a cada acorde de matices mayores y reflejos inesperados.
El atonalismo juntamente con la técnica del sprechgesang, serán los lenguajes idóneos en la paleta del compositor. Echa un vistazo a este enlace para escuchar algunos de los nuevos aportes.
Relacionado con el expresionismo, -y evolucionando desde el camino de la atonalidad emprendido por los compositores de la Segunda Escuela de Viena- se comprondrá en 1923 la primera obra enteramente dodecafónica.

Las piezas estaban basadas en series que presentaban las doce notas con un orden fijo, que permitía tres transformaciones: la retrogradación, la inversión y la inversión retrógrada.





6.- Neoclasicismo:

Se recupera la música del Barroco como paradigma, se recurre a la pianola, que ayuda a eliminar lo subjetivo que lleva implícito la interpretación. Es una nueva simplicidad dentro de un nuevo espíritu que se opone al sentimentalismo romántico. Los elementos convencionales armónicos o formales se distorsionan, creando un estilo más novedoso con alusiones históricas. Coincide con el constructivismo ruso, o el suprematismo, corrientes en las que predominan las formas geométricas. Se reivindican los compositores barrocos, la sencillez de lo clásico, y más tarde se rebelará contra el impresionismo y la atonalidad proponiendo texturas claras, formas clásicas -como el tema con variaciones- y también préstamos del jazz, del que se valorará, entre otras cosas, el uso del tempo constante y sin rubatos.


Escucharemos una obra de Thomas Tallis, del Renacimiento, la cual servirá de material temático para el compositor del siglo XX Vaughan Williams. 
 




Veremos ahora autores españoles. Busca algún dato biográfico y haz un breve semblante de la vida de cada compositor:
 
JOAQUÍN TURINA
 
 
 

 
JOAQUÍN RODRIGO



 
MANUEL DE FALLA 
 


 
7.- Música concreta:

Corriente nacida en Francia en 1948, que se basa en la grabación y manipulación física de sonidos grabados en cintas magnetofónicas, dando como resultado una suerte de collages sonoros.
Piensa que hasta ese entonces había habido una clara distinción entre el ruido y el sonido, entrando el primero en las salas de conciertos en contadas ocasiones. Una de ellas era como efecto de sonido en las óperas, o dentro de los experimentos futuristas.
Los músicos trabajaban en laboratorios en los que cortaban con tijera u hojita de afeitar trozos de cinta que luego unían con celo. Podían poner la cinta al revés, o hacer loops, o modificar la velocidad. Se la llamó concreta por usar como  material sonoro cualquier sonido independientemente de si su fuente era un instrumento musical o un ruido producido por máquinas o producto de una mesa de laboratorio.

Una de las obras tiene este esquema en sus primeros momentos:
Hasta el segundo 4: silbido, chirrido, bocinazo; hasta el 16: resoplido con crescendo y adición paulatina de chirrido metálico; hasta el 22 ruido de ruedas sobre raíles; hasta el 34 ruido rítmico de tren sobre las vías.
¿Has sido capaz de reconocerla?






8.- Música electrónica:

Al finalizar la segunda guerra, como un Jano bifronte, frente al panorama del holocausto amplio encontramos avances significativos a nivel tecnológico.
El tener que enviar mensajes en códigos había dado un impulso brutal al mundo de las computadoras y las comunicaciones. El llevar más fácilmente la guerra desde los parlamentos a cada casa y evitar tener que ir a buscar la matanza a las líneas del frente hizo que la aviación también sufriera mejoras significativas.
Luego, este nuevo panorama hizo que la nueva guerra, la carrera armamentística, nuclear y espacial se desatara y atrajera los recursos.
Los compositores comprendieron que una nueva era había llegado. El hecho musical era ya omnipresente. Cada casa tenía su radio y su televisor. Los reproductores mejoran y salen al mercado los discos y las cintas magnetofónicas. El arte se vale de los nuevos artilugios. El sonido se compondrá directamente en una sala de un estudio de grabación, pero podía ejecutarse al mismo tiempo que otras partes eran tocadas por músicos con instrumentos acústicos en escena.
Estos avances, por supuesto, cruzarán fronteras y serán usados, entre otros, por los Beatles.
Los avances en este campo son incesantes. Los sintetizadores crearán el sonido desde cero. Los primeros, de 1945 eran enormes, complejísimos y muy caros.
Darán también la posibilidad de la interacción con los músicos actuando en vivo, modificando y aportando al material grabado. Manipularán sonidos efectuados por instrumentos acústicos en tiempo real y agregarán efectos de reverberación. A partir de 1982 los sintetizadores grabarán los sonidos y los manipularán, haciendo difusas las fronteras entre la música concreta y la electrónica. Además, se abaratarán, haciéndose acequibles a todo el mundo y permitiendo ser conectados a los ordenadores personales.
Aparecerá el MIDI, permitiendo interactuar a sintetizadores, computadoras y teclados y universalizando este recurso compositivo e interpretativo.





9.- Minimalismo:

Esta corriente comienza en los 60 en Estados Unidos. Habrás escuchado hablar del minimalismo en otras esferas: vida minimalista, por ejemplo, sugiere el estilo de vida de aquellos que eligen rodearse en su cotidianeidad de la menor cantidad de objetos, de solo los imprescindibles. Su origen probablemente tenga relación con la vida más ascética de los orientales, que consideran que los objetos requieren tiempo y cuidado de nuestra parte y que cuanto más tengamos más dependeremos de ellos y nos demandarán tiempo y esfuerzo.
En música tiene una relación evidente con los mantras, oraciones con entonación de variaciones nulas o mínimas que procuran conducirnos al estado alfa, a una ensoñación conciente en la vigilia y a estados alterados.
Podemos remitirnos a los derviches giróvagos, o a los mantras hindúes, o a los cuencos tibetanos.
También podemos relacionar este estilo con la música trance popular.
Desde luego nos remite a nuevas formas de espiritualidad y a estados de conciencia alterados químicamente.
Con mínimos elementos repetidos y ligeramente aliñados con variaciones sutiles y graduales se hace la pieza musical.
La obra, sin embargo, debe ser planeada tanto en sus detalles como en su forma general, y las variaciones deben ser percibidas por el oyente, que no dejará decaer su atención a la espera de decodificar y distinguir estas vaporosas modificaciones.
Una vez que la obra comienza, el compositor ya se desentiende de ella y la deja volar, no interfiriendo en su desarrollo.
Los elementos pueden ser tanto mecánicos como electrónicos (se usan bucles de cintas magnetofónicas) o de instrumentos acústicos, o de voces, o de objetos cotidianos. Muchas veces el azar o lo que dure la cuerda o un balanceo determinarán la longitud de la pieza.
Se asocia el minimalismo también con el ready made art, ya que añade a la repetición la presentación de un objeto o material sonoro conocido pero con una elaboración novedosa en la que un aparente estatismo se mueve bajo las aguas atrayendo nuestra atención hacia los leves cambios de posición con un efecto hipnótico.






10.- Música textural:

Esta denominación no es del todo independiente de otras. Piezas que podríamos clasificar como texturales comparten características, por ejemplo, del minimalismo, el serialismo, la música indeterminada o la africana.
En esta clase de obras no es la melodía o la armonía lo que establece la estructura de la pieza. Generalmente el elemento que más presente se hace y que más llama nuestra atención es la textura -de allí la denominación- o el ritmo.
Es una corriente que comenzó en los 60, y tiene puntos de contacto con los happenings, teniendo un ingrediente de deliberada provocación hacia el público.
Es una música estática, de micropolifonías, de pequeños, graduales y a veces imperceptibles cambios y creación de atmósferas.





11.- Música indeterminada:

La experimentación llevó la música hasta límites en que el control del resultado sonoro era mínimo.
Entre los elementos que se incorporarán al lenguaje musical estarán los agregados a los instrumentos acústicos (pensemos en los pianos preparados), el producir el sonido en ellos de maneras poco ortodoxas (como punteando un instrumento esencialmente percusivo), incorporando efectos que ya de por sí proveen un porcentaje de azar nada despreciable, como los clusters; el deformar el sonido mediante la exploración de los límites de los efectos de toque; la aparición de instrumentos no convencionales electrónicos.
Recurrir al azar no es algo absolutamente del siglo XX: ya Mozart, por ejemplo, dejaba un margen para el albur. Recordemos el Vals de los dados, en el que tirando dos dados y sumando las cifras se escogía cada uno de los compases de una partitura que conformarían la pieza.








Lo lúdico combinado con lo casual, y la multiplicidad de posibilidades estará también presente en las obras en las que parte importante de ellas serán los ruidos producidos por el público, o aquellos filtrados desde el exterior.
La pieza que escucharás a continuación fue compuesta colocando una lámina de calco sobre un pentagrama en blanco, en el que se escribirían las notas en el sitio en que las pequeñas imperfecciones del papel transparente determinaran.






Más muestras del azar en las obras como acontece en esta de John Zorn de 1990 en la que la partitura es solo una guía que especifica los valores métricos y señala en qué estilo debe tocarse cada fragmento, que deja librado a la voluntad del intérprete.










sábado, abril 04, 2020

La debacle de la cultura occidental: Gran Guerra e iconoclastia. 4º E.S.O.


Europa se erigió desde lejanos tiempos en ejemplo y paradigma de la cultura y la sociedad.
Discernió entre lo que debía considerarse era religión y mitología, estableció claras líneas divisorias entre aquellos que tenían derecho a conquistar y a los que merecían ser conquistados. Impuso creencias, costumbres y saberes en desmedro de aquellos que le eran ajenos.
Con grandes mentes, avances y extraordinarias producciones en todos los órdenes, eran pocos los que osaban disputarle el lugar de juez omnisciente.
Dos mil años de civilización eran aval más que suficiente.
Sin dudas, los salvajes eran los otros.
Y, en eso, los autoerigidos paladines de la cultura se sumergen en una guerra fraticida execrable, de trincheras interminables y putrefactas, que acababa lenta y paulatinamente con lo mejor de la juventud.
Aquellos avances tecnólógicos, aquellas máquinas en las que se habían puesto esperanzas de que mejoraran el universo a niveles impensados, de las que se imaginaba incluso que ayudaran a alcanzar la inmortalidad y la perfección, se volvían contra su creador como sus implacables aniquiladores.
Esta desilusión a gran escala cambiará la percepción del mundo como era conocida hasta entonces.

Surgirá en Suiza en 1918 el Dadaísmo, que proponía partir de cero, destruir y limpiar, volver a andar caminos cuestionándonos todo, porque los viejos caminos habían probado desembocar en la anomia y la muerte.
El dadaísmo será un movimiento vehemente, basado en lo absurdo, porque la realidad se había vuelto absurda y delirante. Se pondrá en tela de juicio el lenguaje y será reemplazado por exclamaciones y gritos sin sentido aparente.
Cambiará la idea romántica del artista-genio y de sus procesos creadores místicos para valorar los objetos cotidianos, en los que se hallará azarosamente una obra que amerite contemplar.
El arte adquirió como función el cuestionar el sentido de la cultura.
Tristán Tzara escribirá el manifiesto dadaísta.

Con el final de la Gran Guerra el panorama mundial había cambiado  radicalmente. Alemania (la República de Weimar) sufriría una brutal hiperinflación que haría estallar los cimientos de una sociedad enseñada al ahorro y la previsión.
En Estados Unidos se establecería la ley seca, que conllevaría el asentamiento de mafias. La picaresca y la especulación cambiaría la suerte de algunos, que harían dinero rápidamente.
La mujer dejaría el ámbito doméstico para incorporarse al mercado laboral en fábricas y obtener su derecho al voto. Esta emancipación se reflejó incluso en el uso de trajes con pantalones, peinado a lo garçon y una creciente sensación de independencia, en parte gracias a que la irrupción de los electrodomésticos hacían menos onerosas las tareas de la casa.

Surge la llamada Nueva Objetividad, que rechaza el exceso de emocionalidad y sentimentalismo y que propugna la asepsia, la ironía corrosiva, la parodia cáustica, el desapasionamiento. Entre los compositores estarán Paul Hindemith y Kurt Weiss.
Será un retorno a los ideales del Barroco, y varias de estas obras neoclásicas estarán basadas en compositores de esa época, valorados ya no como los seres deificados tocados por la magia de las musas sino artesanos eficaces.

Bertolt Brecht y Kurt Weill crearán en 1929 la Ópera de los tres centavos, basada en una ópera barroca de John Gay.




Los avances tecnólógicos volverán a tener un sitio en el proceso creativo, pero su valor pasará por lo que las máquinas tienen de inhumanas: la falta de subjetividad en la interpretación pasa a ser un activo muy apreciado.
Es por esto que George Antheil incorpora en su obra de 1926, el Ballet mécanique, la pianola (además de campanas eléctricas, sirenas, hélices de aviones). Podría decirse que es futurista, si no fuera que Antheil era profundamente pacifista.



En sus orígenes esta música iba a ser la banda sonora de un corto dadaísta de Fernand Lèger y Man Ray pero desaveniencias hicieron que las obras se independizaran.

Man Ray, Barra de pan




La eficacia de las máquinas, con su falta de sentimiento hiperidílico y su carencia de emotividad hipertrofiada prohijará que se dé una más que cálida bienvenida a la radio, el fonógrafo y los instrumentos electrónicos al panorama musical.
En 1927 aparecerá la primera película con banda sonora sincronizada, El cantante de jazz.
El cine y la radio serán nuevos terrenos que conquistarán los compositores, creándose las emisoras RCA en 1919 y la NBC en 1926.

Pensando ya en que quedará perimido el concepto de obra de arte original
 y que las obras nacen ya en este nuevo mundo tecnológico para ser reproducidas varias veces, en cualquier momento y lugar y a demanda, Stravinsky, por ejemplo, limitará los movimientos de esta sonata a los 3 minutos que permitía un lado de un disco a 78 rpm. Observa también la articulación mecánica, la falta de rubato y la casi inexistente agógica, que producen una ejecución más propia de una pianola que de un pianista.




La música, entonces, va haciéndose más utilitaria, alejándose del fin de la contemplación estética. Se adaptará al medio utilizado para llegar al oyente y a su finalidad, que muchas veces será pedagógica.
Con la llegada del cine sonoro la ópera verá peligrar su razón de ser, y tomará nuevos impulsos de las tendencias populares de moda: en Jonny spielt auf (Jonny empieza a tocar), de 1925, Ernst Krenek incorporará alusiones al jazz,a los taxis, a la radio, a los trenes.



 El compositor Krenek sería incluido en la lista de artistas degenerados, y una versión burlona y caricaturesca de esta obra suya serviría a los nazis como reclamo para la exposición del Entartete Kunst de 1937. El músico dejó Alemania para establecerse en Estados Unidos.


En 1929 Kurt Weill y Bertolt Brecht homenajearán a Charles Lindbergh y su vuelo transoceánico de dos años antes.



Entramos, pues, a la era del maquinismo.
Los nuevos instrumentos electrónicos revolucionaron e hicieron hincapié en la línea ya trazada por el ideal antiromántico.

Haremos una breve reseña.
En 1897 el telarmonio es inventado por Thaddeus Cahill; en 1919 el theremín por el ruso Lev Termen; las ondas Martenot, creado por Maurice Martenot en 1928; el trautonio, creado por Trautwein en 1930; el ritmicón, creación conjunta de Termen y de Henry Cowell en 1931; el precursor del sintetizador; el vocoder , un codificador de voz de 1939: el clavioline, creado en 1947 por Constant Martin.












Hace poco más de una década, en 2007, se desarrolló en Barcelona, España el reactable, que popularizó Bjork.



Musicalmente el maquinismo se valdrá de la superposición de ostinati, las disonancias, la superposición de materiales incongruentes, el uso de sonidos de altura indeterminada.

Edgar Varèse usará el theremín en algunas de sus obras. También un tambor frotado con una cuerda en Hyperprism, de 1923.
Escuchemos:


Y otra más del mismo autor: Ionisation.



En 1927 Alexander Molosov compondrá Fundición de hierro, con estos mismos preceptos.






domingo, mayo 27, 2012

El anti-arte del desencanto: el Dadaísmo

Así como vimos en el Manifiesto Futurista de Marinelli una exaltación de la guerra, el movimiento Dadá -surgido en Suiza durante la primera guerra mundial, en 1916- abjuró de ella y del horror que causa.
Una humanidad abyecta, una civilización que usa los avances tecnológicos para destruirse no amerita ser tomada en serio, no debe ser escuchada, no debe dialogarse con quien es incapaz de aprender a vivir en paz.
Se produjo, pues, el cuestionamiento de la finalidad de los avances tecnológicos que tanto habían entusiasmado poco antes, y los artistas se instalaron en el nihilismo más absoluto.
¿Cómo querer presentar a esa sociedad suicida algo "bello"? No era eso lo que quedaba dentro de los artistas luego de vivir la masacre. No deseaban pintar paisajes bonitos en medio de tanta destrucción, de tanta voluntariamente buscada aniquilación.
La corriente Dadá fue un grito, una protesta desde lo antiestético, desde lo irracional. El mismo nombre de este movimiento es algo así como una tomadura de pelo. Lo absurdo y lo casual eran los objetivos.

El rumano Tristan Tzara es el autor del libro llamado "Siete manifiestos Dadá", en las que expone frases como "nosotros escupimos sobre la humanidad (...) existe una gran obra negativa de destrucción que debe llevarse a cabo. Debemos barrer y limpiar." Y acaba con una página completa con una sola palabra repetida hasta la saciedad: "aúlla".

En épocas posteriores se verán coletazos de este pensamiento: en los 60 se decía que no se podía creer en nadie que hubiera cumplido los 30 años. Fue la época del teatro del absurdo.
El surrealismo de los años 20 abrevará en los mismos postulados filosóficos, aunque dando sitio a la producción del inconsciente (unos años antes Freud había puesto en el tapete el poder de lo irracional en nuestros actos, sueños, deseos...).
¿Y no es, ya que uno de los supuestos del Dadaísmo es lo casual, una intersección con la música aleatoria? ¿Dónde están los límites entre una y otra? Ciertamente, en algunas obras la clasificación es dudosa.
Veamos como ejemplo la obra de John Cage, 4' 33", de 1962.






Dadaísta fue Marcel Duchamp y su "Fontaine".






Y un homenaje de Cage a Duchamp:


 

¿Y no es dadá "Merde de artista", de Piero Manzoni, de 1961?




Estos videos ilustran el movimiento. Veámoslos.




Aquí un documental muy completo sobre el dadaísmo: