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martes, septiembre 28, 2021

Emulando a Ovidio: carta de Dido a Eneas -y viceversa-, trabajos de alumnos

En esta entrada los invito a disfrutar de la creativa sensibilidad de dos alumnas de 3º curso de la ESO del colegio El Carmelo Teresiano, Iraia y Daniela. Casi una extensión de las Heroidas.

Eneas, 

Supongo que esta carta tendría que empezar con un saludo amable y cariñoso, como todas las cartas de amor, pero también suponía que tú no serías capaz de abandonarme, Eneas.

¿Por qué? ¿Por qué fui tan ingenua y confié en ti? Porque fuiste la forma más triste y más bonita que tuvo la vida en decirme que no se puede tenerlo todo, que soñé con una utopía que no era real, al volver a la realidad, dolió. Porque, ¿sabes qué?, no me arrepiento de todo lo que te dije una vez, ni de los sueños ni la vida que quise una vez contigo; al contrario, te agradezco porque aprendí de ti muchas cosas, conocí el amor y ahora una decepción, el dolor y la traición. 

Mientras tú probablemente fingías que me querías yo te daba todo de mí. Planeé un futuro contigo. Te repetí millones de veces que te quería, que te amaba. Porque lo hacía. Yo te quería... yo te quiero. Yo te necesitaba... yo te necesito. 

Porque me dijeron que no estamos rotos, que podemos aprender a amar otra vez. Sin embargo, te juro que nadie me había hecho sentir lo que me hiciste sentir tú. Que, a pesar de que te ofrecí mi corazón, lo cogiste, y lo rompiste en pequeños trozos, pero, sabes, todos y cada uno de ellos te pertenecerán.

Sólo estoy cansada, ¿sabes? Me gustaría dejar de intentarlo, dejar de preocuparme durante unos días. Olvidarme de todo. Sólo estoy cansada de sentirme así. Quiero ser un poquito como tú, Eneas. Dejar de hablar por días y no sentir la necesidad de saber cómo estás, qué harás, en qué piensas, irme sin importarme nada, lastimarte y no sentir culpa, enséñame a ser un poquito como tú, a que no me importes. 

Porque una vez me dijeron que nunca se sufre por amor, se sufre por desamor, por desencanto o por indiferencia, pero nunca por amor. El amor no lastima... los que lastiman son las personas que no saben amar, y eso es lo más triste. Me dejaste sin ganas de querer a alguien tanto como te quise a ti. 

A decir verdad, fuiste el amor de mi vida. Dicen que está el primer amor, y luego el verdadero. Pero yo creo que lo que tuvimos fue ambos. 

Es momento de pedirle al corazón que ya no hable por mí. 

Porque si algo he aprendido es que de todos los dolores, el dolor más grande es el de amar, amar para nada. Quiero comenzar a vivir de nuevo, no seguir sujeta a un amor, ya imposible. Pero tanto tú, como yo, ya sabemos que no podré, no podré vivir de nuevo porque mi vida se va con el barco en el que zarpaste, mi vida se fue en cuanto te fuiste tú. 

Porque las cuerdas que me sujetaban, las anudé contigo. Te compartí mis cuerdas, mis cadenas. Y tú solo las usaste para agarrarte y poder levantarte, para hacerme creer que las querías de verdad, cuando solo querías aprovecharte de ellas para tener estabilidad. 

Y no duele, ya no, ahora arde. Arde saber que te amé. Y que tú solo fingías hacerlo. 

Porque mi pueblo me decía que era su gran reina, su ángel. Pero creo que un ángel deja de ser un ángel cuando le han cortado las alas ¿no? Tú te convertiste en mis alas y cuando bajé la guardia me las arrancaste, y me dejaste ahí muriéndome mientras tú vivías y yo moría lenta y dolorosamente a causa tuya. 

Hasta siempre Eneas, espero que sufras tanto como he sufrido yo por tu causa, 

Dido, tu Elisa



Trabajo de Emily:


Oh, amor mío, desde tu partida
>no puedo pegar sueño.

Mis aposentos se sienten fríos y vacíos
sin tu presencia.

Oh, amor mío, espero tu regreso,
aún espero a que vuelvas a mis brazos
y me pidas perdón,
para luego fundirnos entre las mantas
con la llama de nuestro amor.

Oh, amor mío, te quiero aún desde tu partida,
pero tu amor duele después de tu huida.

Oh, amor mío, te perdono,
espero verte de nuevo
para, así, jurarnos amor eterno.

Con amor, Dido



Trabajo de Anais:


Querido Eneas, o más bien, odioso Eneas

No sé cómo pensarte, si como mi amor, el hombre victorioso que me contaba sus más increíbles hazañas, quien me hacía reír, o como la persona que me rompió el corazón, que me dejó tirada, que hizo que perdiera el control de mi reino y que no tuvo el valor de decirme que se marchaba.

Oh, Eneas, me imagino que estarás en busca de recuperar tu imperio perdido. Te desearía suerte, pero no lo haré después de lo que me has hecho.

Debería estar con mi hermana, o dedicándole mis últimas palabras a alguien que lo merezca más que tú, pero es que no puedo.

Sé que en el fondo sigo queriéndote y que si volvieras te acogería después de una regañina, pero ya no hay tiempo. Me he rendido.

Un último adiós, 

Dido


Trabajo de Adrián:


Hola, Dido.

Lo difícil que es despedirse
de alguien que tanto has querido.
Lo difícil que es ir hacia
un rumbo desconocido
y pensar que para ti
mis sentimientos
quedaron en el olvido.

Difícil es pensar irme de aquí
y que no sea contigo.
Mi corazón está dolido:
más le digo que se calle
y más suenan los latidos;
le ordeno que se calme
y más suenan los rugidos
de un corazón entristecido
que ha perdido
a su ser más querido.

Los dioses señalaron mi camino
y he de seguir mi destino
aunque mucho me duela
si así lo han decidido.

Aún me acuerdo de esa cueva:
te secaste la ropa en la hoguera,
la lluvia era mala y dorada
pero después del invierno
nace la primavera.
Una mujer como tú todos quisieran
pero sería mucha mujer
para cualquiera.

El hombre que más te quisiera
apareció un día
y se llamaba Eneas.

Eneas te escuchó,
se sorprendió,
pues pensaba
que la que hablaba
no era humana,
sino diosa del amor.

Esto se acaba, pues he de partir
todo esto fue para ti.
Mi amor es infinito así
y lo infinito no tiene fin.




lunes, octubre 19, 2020

Dido y Eneas, relato de Virgilio, carta de Ovidio y ópera de Henry Purcell

Compartimos con ustedes un trabajo que comenzó con la recreación oral por parte de la profesora del relato del encuentro de la reina púnica Dido, fundadora de Cartago, y el héroe troyano derrotado por los griegos, Eneas. 

Esta pareja de amantes compartirá un sino muy parecido al de Filis y Demofonte, este último también guerrero, que se aleja derrotado de tierras troyanas y al que un naufragio arroja a las costas de Tracia, en donde su camino se enlazará con el de Filis, quien terminará maldiciendo su partida. También recordamos a Medea profiriendo desde la costa anatemas a las velas veloces de Jasón cuando la deja olvidada en tierra, y a Ariadna lanzando imprecaciones a Teseo cuando la abandona en Naxos...
Hay que ver estos chicos lo mal que se portan.

Como datos biográficos sepamos que Dido había nacido en Tiro (Fenicia), y que tenía un hermano llamado Pigmalión que había matado a su esposo Siqueo. 

Para situar el marco geográfico, podemos ver aquí lo que fue el imperio de Dido, con capital en lo que hoy es Túnez, en África septentrional. Eneas, por su parte, tenía un papá llamado Anquises y un hijo llamado Iulo o Ascanio.
En su viaje desde Troya (hoy en Turquía, península de Anatolia) hasta Hesperia (Italia) naufragó en el estrecho de Sicilia, dando con los restos de sus barcos y tropas en costas cartaginesas.




El relato, parcialmente basado en Virgilio:

Dido y Eneas, relato. Primera parte (Mediateca de EducaMadrid)

Contraseña: CM1

Luego de conocer la historia vimos la ópera en clase, que puede encontrarse subtitulada en este enlace: Dido y Eneas

En la ópera el libretista Nahum Tate incorpora el mito de Acteón y la diosa cazadora Diana. Estando Diana con su corte de acompañantes tomando un baño, es descubierta fortuitamente por Acteón, que iba de caza con sus lebreles. Sorprendida en su intimidad, Diana lo convertirá en ciervo, sellando así su destino. Sus perros lo atacarán y su muerte será inevitable.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

El texto de Virgilio en que encontramos esta narración (capítulo IV de La eneida) podemos escucharlo en los siguientes podcasts:

Parte 1     Parte 2      Parte 3     Parte 4     Parte 5     Parte 6     Parte 7     Parte 8     Parte 9     Parte 10

Como supondrás, el deseo que expresa Dido en los momentos finales se cumplirá: sus súbditos batallarán contra los soldados de Eneas, los romanos, en tres cruentas guerras, llamadas las guerras púnicas, alguna de las cuales tendrá como escenario tierra española.

Ovidio recreó los sinsabores de nuestra reina en Las Heroidas.
En él se mete en la piel de la despechada soberana y reclama al héroe. He aquí algunos de los versos:

(...)
Y poco importa que se pierda el canto,
que pues la honra y fama se ha perdido,
piérdase todo y muéstrese mi llanto.
Cierto estás de partir y persuadido
a me dejar, y que unos vientos lleven
tus naves y la fe que diste a Dido.
Cierto estás en que, así como se mueven
las anclas de tu flota, se remueva
tu fe y promesas que guardarse deben.
Cierto estás de buscar provincia nueva,
digo el Ítalo reino que tú ignoras,
sin que Cartago a te quedar te mueva.
Estas frescas murallas triunfadoras
no te incitan a amarme, ni aprovecha
darte un cetro y esta alma donde moras.
Huyes ciudad que está poblada y hecha,
búscas la por hacer, buscas mis daños,
buscas tierra, porque esta te es estrecha.
Hallándola después de algunos años,
¿Quién te la ha de entregar? ¿Qué habitadores
sus campos han de dar a unos extraños?
Por fuerza has de tener otros amores,
otra Dido, otra fe que tú quebrantes,
otros halagos y actos fingidores.
¿Cuándo será que otra ciudad levantes
semejante a Cartago, y puesto en alto, 
tus gentes mires cómo están triunfantes?
(...)
Y no porque yo piense en esta ausencia
algún mal de él en cólera me inflamo;
ni para odiarle se me da licencia.
Que mientras más me quejo y más exclamo
en medio de esta rabia y pasión fiera,
más ardo, más le adoro, más le amo.
Perdona, diosa Venus a tu nuera;
da Cupido un abrazo al que es tu hermano;
hazle soldado tuyo y que me quiera.
A amarle comencé, de ello me ufano;
haz con él, pues tan grande es tu pujanza,
que cebe con su amor mi amor insano.
(...)
En todo mientes, todo lo levantas;
no comienza a mentir de mí tu lengua
pues mintió siempre, y con mentir encantas.
(...)
No dudo que tus dioses te castiguen,
pues ha siete años que por mar y tierra
te afligen, te maltratan y persiguen.
(...)
Yo recibí en mi puerto a quien dan guerra
las ondas, y aun apenas oí tu nombre,
cuando te di lo que mi reino encierra.
Aquel día mi daño te ha traído,
digo aquel día cuando el aguacero,
con súbita avenida y estampido,
nos obligó con rostro horrendo y fiero
a entrarnos en la cueva, do emanaron
todos mis daños con infausto agüero. 
Dadme la pena prometida a Siqueo, 
a quien camino!¡Ay, castidad y honestidad violada,
dadme la pena que me está guardada.
(...)
Y si el morir dilato y lo entretengo,
es que me hallo, ¡ay mísera! turbada,
y de vergüenza y miedo me detengo.
Mi error perdona, pues que fui engañada
del inventor del arte cautelosa
cuya astucia me deja disculpada.
El oír que era hijo de una diosa,
y que su padre en hombros ha eximido
de Troya y de su llama rigurosa,
esperanza me dio que habiendo sido
tan pío según canta y manifiesta,
me fuera firme esposo y fiel marido.


(...)
Murió mi esposo por su triste suerte
delante los altares, y su hermano
el premio goza y fruto de su muerte.
(...)
Edifiqué ciudad, púsele muro,
que a los vecinos pueblos ha causado
envidia, y aun temor de lo futuro.
¡Ay triste! De mil nobles soy querida,
los cuales se conjuran en mi daño
porque soy a sus ruegos desabrida.
Quieren saber quién es aquel extraño
a quien doy los favores que les niego,
aunque ya tienen claro desengaño.
(...)
Por ventura también dejas preñada,
¡oh ingrato! a Dido; porque prenda tuya
bulle en mi vientre, donde está encerrada.
(...)
¿De qué crimen me culpas, dime, ciego?
¿Por qué a grave pecado me condenas,
si no es porque te amé y ardo en tu fuego?
Si por esposa me has aborrecido,
no esposa sino huéspeda me llama,
que siendo tuya, todo agrada a Dido.
(...)
Porque si gustas, como yo imagino,
proseguir tu jornada y tus agüeros,
no impediré tu gusto y mi destino.
También tus fatigados compañeros
descanso piden, y tu rota armada
demanda jarcia, clavos y maderos.
Por sus méritos esta desdichada
te ruega, y por la deuda prodigiosa
a que el amor me tiene a ti obligada:
Por la esperanza que de ser tu esposa
me diste y tengo, que descanses pido
por algún tiempo, que es bien fácil cosa.
Mientras refrena el mar enbravecido
su furia, y mientras el amor violento
templa la fuerza con que te he querido,
preparé mi ánimo al tormento,
aprenderé a sufrir el mal de ausencia,
y todo adverso y triste acaecimiento.
Pero si me negaras tu presencia,
ya estoy determinada al trance amargo,
ya de muerte me he dado la sentencia.
(...)
¡Ojalá vieras el mortal semblante,
el cruel espectáculo y figura
de esta que escribe tu olvidada amante!
Mientras con ansia noto esta escritura,
yace en mi gremio la troyana espada
desnuda, cual convino a mi ventura.
(...)
Ana querida, dulce y cara hermana,
que no supiste remediar con arte
mi fuerte mal y enfermedad insana;
pues de mi culpa y yerro te di parte,
ya darás a tu Dido el don postrero,
pues siempre fue primera en regalarte.
Y consumida en la hoguera, quiero
que Elisa de Siqueo no me llamen,
no haya segundo error: basta el primero.
Solo te dejo, hermana, este gravamen;
que escribas unos versos de esta suerte
en mi sepulcro, porque más me infamen:
"Eneas dio la causa de esta muerte;
la espada dio también como inhumano,
y Dido, tan amante como fuerte,
murió herida con su propia mano."


































































 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  


Y para cerrar el viaje por la Antigüedad, para llenar nuestro corazón con una última emoción, dejémonos invadir por la excelsa, la exquisita interpretación de Jessye Norman en el papel de la reina púnica, despidiéndose de su querida, noble y fiel hermana Belinda, aquella que siempre estuvo a su lado y a la que tanto quiso.

Presta especial atención a la catábasis, -la escala descendente del violoncello-, con que da comienzo esta joya de la lírica.

When I'm laid in earth may my wrongs create no trouble in thy breast.
Remember me! But forget my fate.

Habrás notado que en el texto aparece el adjetivo thy. Es un arcaísmo que significa tu (y no te confundas, léelo bien y fíjate que no lleva tilde. Es el adjetivo posesivo, no el pronombre personal).

Para tocar esta canción (aria de la ópera) en la flauta de pico, pincha aquí.

Para ver la digitación de las notas en flauta de este aria:



Antes de tocar la obra conviene que practiques las notas más agudas que aparecerán en la pieza. Tienes aquí un breve tutorial en el que explicamos cómo tocar el do y el re agudos (do' y re'):



En la segunda de las líneas aparece el mi bemol agudo (mib', que también se llama re sostenido):


 

Primera parte (se repite)

    sol       la       sib        sib        la         si         do'         sib        la              sol      fa♯                sol         fa♯

 


        do'                        mib'        do'                            re'         sib                            la            sib



    mib'                mib'    do♯'    la                re'                 re'      sol'     sol'      la'     sol'            fa♯     la
 

En esta sección final deberás tocar el mi, fa y sol agudos (fa' y sol'). Practícalos antes de abordar la obra: 



Final











Ejercicios

1.- Completa:

Dido era reina del imperio cartaginés o _____________. Su capital se sitúa en lo que hoy es el país de ____________, situado en África__________________.
Eneas venía derrotado de la guerra de ______________, que queda en ____________________.
La hermana de Dido, ____________, la alentaba a tener un compañero. Dido finalmente acepta los requiebros amorosos de Eneas. Un enviado de Júpiter, el protector de ladrones y mentirosos, _________________, le transmite los deseos del dios de que prosiga su viaje hacia _____________.

2.- Completa:

When I'm ________ in earth, may my ________ create no _________ in thy ________.
____________ but forget my ______.
El libro en que está basado la ópera, _____________, fue escrito por _____________.
El arcaísmo thy significa:



sábado, septiembre 17, 2011

Todo es música

En este blog vamos a aproximarnos a algunos aspectos de la música relacionados con otras ciencias y artes.
El universo está integrado en mil compartimentos interrelacionados. Así, pues, ¿por qué hacer escisiones?
La palabra música etimológicamente proviene del griego, era la μουσική.
Y la musiké abarcaba mucho más que el arte de combinar sonidos.
De hecho, proviene de la palabra musas, las μοῦσαι y de sus artes y ciencias, y todo eso era la música.
La música era para los griegos esencial en la educación del alma así como la gimnasia lo era en la del cuerpo, y se entendía por música toda actividad relacionada con las musas.

Veamos pues quiénes eran estas nueve mujeres hijas de Zeus y Mnemósine y de qué se ocupaban.
-Καλλιόπη, Calíope, la de la bella voz: cali es bello, como en caligrafía o en calidoscopio, y ope es oda, canto. Es Calíope, pues, la musa de la canción narrativa.
-Ἐρατώ, Erato… ¿no tendrá relación con Eros, dios del amor? Claro que sí: ella es la musa de la canción amatoria y tocaba la lira.
-Ευτέρπη, Euterpe, tocaba muy bien la flauta (εὖ es bien, piensa en eutanasia).
-Πολυμνία, Polimnia, era una musa que cantaba muchos (poli) himnos.
-Τερψιχόρη, Terpsícore era la musa de la danza. Por eso la coreografía son los dibujos del baile.
-Ουρανία, Urania (¿se relacionará con Urano?) es musa de la astronomía.
-Θάλλεω, Talía, es la musa de la comedia, así como
-Μελπομένη, Melpómene, lo es de la tragedia.
-Κλειώ, Clío, es la de la historia. Habrás visto una revista especializada en historia que se llama justamente así.
Y comprenderás mejor sus atributos al mirar este fragmento de película: así se daban las noticias en los pueblos, así se relataban los hechos que pasarían luego a ser historia.



Estas deidades femeninas daban a poetas y artistas la inspiración necesaria para la creación.

En el museo del Prado hay una sala dedicada a las musas, donadas por la reina Cristina de Suecia… ¡Pero solo hay ocho estatuas!
Veamos si eres capaz de reconocer estas musas...
           
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Como ves, la música no era un término acotado y pobre sino amplio y plural.
Así como los griegos, debemos alejarnos de la pereza de nuestra mente, que intenta tendernos trampas llevándonos a estadios infantiles de agrupaciones estancas.
Todo es música. Todo está relacionado. Todo debe interesarnos, o… todo tendría que interesarnos.
Leonardo Da Vinci es admirado y aún recordado por ser un curioso infatigable, ¿verdad? Pues ese espíritu renacentista es al que debemos aspirar. Piensa que cuanto más sepas, más valiosa es tu opinión.
Los animales saben si algo les gusta o no les gusta y nada más. Nosotros también, ¡faltaría más! Pero debemos aspirar a superar ese estado animal básico para poder ser capaces de un análisis objetivo. Debemos en lo posible huir de la mediocridad.
Y para hacerlo necesitamos explorar, acercarnos, estudiar.
Eso de que todas las opiniones valen lo mismo es una frase bonita y correcta políticamente, pero falsa.
Si quiero comprarme un coche y no poseo los conocimientos necesarios para hacer una elección inteligente (solo podría decir si me gusta más o menos pero nada acerca de sus prestaciones) pediré consejo a alguien que sepa de motores, ¿verdad? Pues intentemos adquirir, en la medida de las posibilidades que nos da el limitado tiempo en un mundo cada vez más complejo los elementos que nos permitan conocer algo más profundamente el universo.
Cuando uno conoce, entiende. Cuando entiende, disfruta.
Seguro que estás pensando en las matemáticas: una vez que el esfuerzo en conocer venció las dificultades, los problemas matemáticos se transforman de ser una pesadilla aburrida a ser casi un juego!


Pues en este blog te contaré muchas cosas que, como las musas griegas o el espíritu renacentista, escapan a rígidos corsés de una materia.
Porque ni la naturaleza, ni el arte, ni la inteligencia saben de etiquetas.

Trabajo:

1.- Identifica las musas de las imágenes superiores, justificando tu elección.

2.- Comenta el significado que música tenía en épocas remotas.
3.- Varias musas podrían tener idéntico atributo: Calíope tocaba un cordófono para acompañar su canto; Erato hacía lo propio para embellecer su poesía; Terpsícore amenizaba los bailes con algún instrumento también...



viernes, septiembre 16, 2011

Griegos

La música en Grecia estaba ligada al habla y sus cadencias.
Vamos a acercarnos, pues, a su abecedario, para entender un poco de las diferencias que podemos encontrarnos con nuestros sonidos al hablar... ¡Y al escribir!

El alfabeto griego... ¿sabes que alfabeto procede, justamente, de las dos primeras letras de su abecedario? Y, curioso, la última letra era una O. Sí, como lo lees. Una o larga, que llamaban omega. Lógico, mega significa grande y tenemos ese lexema en megáfono -gran sonido, dado que un megáfono amplifica el sonido-, o megalito -piedra grande-, como el que cargaba Obélix.
La primera letra, pues, es alfa Α α y la última omega Ω ω. ¿Recuerdas haberlas visto juntas? Claro, en las imágenes románicas de Cristo. Mira, por ejemplo, el famoso Cristo Pantocrátor de San Clemente Tahull.
Verás al lado de sus hombros estas letras, significando el comienzo y el fin.



Pero seguro conoces por matemáticas la letra pi Π π, o la delta por geografía: Δ δ.
Decíamos que los griegos tenían letras de duraciones distintas. La omega era una o con sonido largo, y la ómicron (como microscopio, microbio: algo pequeño) era la breve. Esta es la ómicron:  Ο ο. Como verás, ha pervivido en nuestro alfabeto la o breve.


Uno de los ejemplos musicales más antiguos que se conocen fue encontrado en Aydin, en Turquía. 



Es un epitafio, que significa, literalmente, sobre la tumba. No, ¡no es tan difícil de recordar! Fíjate, las palabras nos ayudan a aprender... si nos acercamos a ellas. Epi es encima de, o sobre (piensa en epidermis, la parte exterior o superior de la piel) y tafio proviene de tafios, sepulcro. Un epitafio es, pues, toda inscripción escrita sobre una tumba.
Mira la lápida:


Pero ¡basta, que nos mareamos! Vamos a escucharla. Después te contaré qué dice.






El texto de la canción dice aproximadamente -ya sabes cómo son las traducciones-:

Mientras vivas, brilla, (destaca) pues por poco es el vivir y el tiempo todo lo reclama al final.

Nos invita, pues, a nosotros y a todos los que pasen por ese sitio y lean la inscripción, a  disfrutar en lo posible de la vida. Es lo que suele llamarse (y Horacio, el poeta latino, fue el primero en acuñar la locución en la oda XI) un carpe diem.
Ahora veremos la "partitura".



Fíjate que hay cuatro líneas. Contando desde arriba, la primera y la tercera son las notas musicales. Las líneas segunda y cuarta, el texto.


Como mis alumnos  son unos vagonetas, escribo acá las notas.

sol re'_____ re'____ si do' re' do'____
si____ do' re' do' si la sol____ la fa____
sol si re' do' si do' si sol____la fa____
sol si la do' re' si sol sol____ sol mi re___

Aquí tienes un tutorial con las digitaciones de la flauta:

                                                                    

















En este teclado deberías tocar las siguientes teclas: X N N V B N B V B N B V C X C Z X V N B V B V X C Z X V C B N V X X X P O

Ahora te propongo un trabajo de decodificación. Bueno, digamos, te propongo jugar a ser un moderno Champollion. Si Don Juan Francisco pudo con los jeroglíficos, ¿no podrás tú con esto?
Trata, usando el alfabeto griego, de transcribir los sonidos y descifrar las palabras que te suenen conocidas...
Sí, vale, es una ardua labor. Te ayudo.
Para empezar mira el alfabeto griego:


Y ahora te daré algunas pistas.
Podrás dar con las palabras en negrita:

Mientras vivas, brilla, (muéstrate) pues por poco es el vivir y el tiempo todo lo reclama al final

¿Más pistas? Vaaaale. Pues el verbo vivir está relacionado con la partícula zoo.

El vocablo que significa muéstrate, destaca, tiene relación con la palabra fenómeno. Claro, un fenómeno es algo que destaca, ¿o no adjetivas así a tu jugador de fútbol favorito? Yo sí, pero en ese terreno prefiero no entrar porque no acabamos. Ya sabes que me chifla el fútbol.
Sigamos.
La palabra poco suena parecido al lexema que aún encontramos en términos como "oligoelemento" u "oligofrénico". ¡Investiga la etimología y lo tendrás!
Bueno bueno, ahora una fácil. Tiempo. El tiempo se mide con un...? ¡Más pistas no puedo darte!
Todo. A ver a ver... Hay una palabra con reminiscencias oscuras pero que nos viene al dedillo. Holocausto. Sí, causto como cáustico, que quema. Holocausto es literalmente todo quemado.
Final... ¿Conoces la palabra teleología? Es un término de la filosofía y es el estudio (sí, logía) de las causas finales.

Las notas musicales se llamaban de modo distinto al que poseen en la cultura occidental actual.
Se trata de un sistema de designación espacial, en el que cada nombre indica la situación de la cuerda en la lira. Fíjate que para significa cercana a:

NETE, la superior
PARANETE, la de al lado de la superior
TRITE, la tercera
PARAMESE, la de al lado de la del medio

MESE, la del medio
LICHANOS, la que se pulsa con el índice
PARHYPATE, la de al lado de la última
HYPATE, la última, la principal


Basta ya de tanto dato y análisis. Te invito a reposar mirando un mito griego relacionado con la música: la historia de Orfeo y su amada Euridice.
Fíjate bien en la lira que toca. Es un instrumento de cuerda que se pulsaba con un plectro o con los dedos, como ocurre hoy con la guitarra. El que tiene Orfeo y el presentador-narrador es un tipo especial de lira llamado chelus. Pronunciado quelus, tiene que ver con quelonio, es decir, reptiles con caparazón, como las tortugas. Y es que la caja de resonancia estaba hecha con un caparazón de tortuga.


Citas sobre Orfeo en Medea, de Séneca:

"A Orfeo traje en ofrenda: su dulce canto
ablanda las rocas y hace que le sigan 
bosques enteros..."

Al enfrentarse al cruce de las Simplégades (estrecho de los Dardanelos):
"...Orfeo enmudeció; 
su lira, desmayada."

"¿Y qué decir cuando las ominosas sirenas,
brujas traicioneras, amansaron el mar ausonio (italiano)
con su dulce voz? Pues fue Orfeo, el tracio, 
quien, la son de su lira pieria, casi las induce
a seguirle. ¡Ellas, que con sus cánticos suelen
confundir a los navegantes y hundir sus naves!"

La muerte de Orfeo:
"Orfeo, el ruiseñor, hijo de la musa.
que, tañendo las cuerdas de su lira,
para el torrente y el soplo del viento,
y atrae al cantor alado y toda la selva;
luego cae, esparcidos sus miembros
en los campos tracios, y su cabeza
flota Hebro abajo hacia el Tártaro
y las aguas estigias, esta vez para
no volver jamás."


Aquí tienes el relato de Ovidio, en Las metamorfosis:

1  2  
3 

Ahora sí, a descansar mirando el video. Que lo disfrutes. Si en el fondo, ¡aprender es tan divertido!

¿O no?


http://rtve.es/v/159047


Este mismo Orfeo es el que acompañó a Jasón en la nave Argos (por eso les llamaban argonautas) a buscar el vellocino de oro. 
Quien se pusiera en la cabeza este vellón tendría poderes extraordinarios, por eso estaba guardado por un dragón. Orfeo ayudará a calmar una tempestad que se desata en la travesía: sus notas calmarán los mares más enfurecidos. 
Y, como verás, su música embelesará al fúrico guardián... Al menos por un rato.



Trabajo

1.- Memoriza el contenido del texto del Epitafio de Seikilos.
2.- Practica con la flauta la melodía. Si tienes dudas, pregunta a la profesora. 
3.- Memoriza los nombres de las notas griegas.
4.- Aprende datos de Orfeo: era hijo de la musa Calíope, y tocaba la lira. Se casa con la ninfa Euridice, quien, al escapar del fauno Aristeo, es mordida por una serpiente.
Orfeo decide ir a buscarla al reino de los muertos, donde reinaban Hades y Perséfone. Para eso, deberá cruzar la laguna Estigia en el barco de Caronte. Este barquero te daba a beber aguas del río Leteo, que provocaba amnesia.
5.- Mira los videos relativos a la lira que encuentras en la sección Para el estudio organológico, que encontrarás en la columna de la derecha, y descríbela lo más detalladamente que puedas. Clasifícala según el modo de producción sonora.






Indro Montanelli, Historia de los griegos. Libro editado por Penguin, publicado en 1959.