"Es el trabajo más espantoso que nos han encargado", me espetaron hace unos días Andrea y Cristina.
No utilizaron exactamente ese adjetivo, pero por qué no eufemizar (al fin y al cabo, era una conversación informal en el recreo y este un blog con fines educativos).
Les sonreí, qué otra cosa hacer.
En el fondo, lamenté que opinaran tal cosa, y resolví no esperar demasiados frutos.
Así es la docencia, hay trabajos que entusiasman más a unos y menos a otros.
El exceso de sinceridad solo me ponía sobreaviso.
Unos días después me invitaron a echarle un vistazo: habían abierto un blog, tal era la cantidad de información obtenida.
Así, pues, y aunque aún no han terminado de subir todo el material, tengo el orgullo de incluir en estas páginas el enlace al blog de las chicas.
¡Espero sus comentarios!