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jueves, 24 de octubre de 2019

Flauta, obras de clase




De aquella de la que Dios mamó leche de su pecho,
no es maravilla (conocer) que sane contrahechos.

Así hizo Santa María un milagro hermoso,
en la su iglesia de Lugo, grande y piadoso.
por una mujer que tenía contraído
casi todo su cuerpo y por enfermedad encogido.

De tal modo tenía sus dos manos encogidas
que se le metían por los hombros
y así mismo los talones
entraban en su cuerpo maltrecho.

Después que vio que no la curaba ninguna medicina, se volvió a Santa María, la noble Reina, rogándole que no tomase a mal el que ella hubiera podido hacer, sino que en provecho suyo parase mientes en ella, de manera que sanase; y, si no que hiciera porque muriese pronto; y luego se hizo llevar en un lecho, pequeño y estrecho, ante su iglesia. Y, estando allí, hizo vida virtuosa, hasta que alcanzó la merced de la Señora llena de todo bien, en el mes de agosto, en el día escogido de su fiesta grande, como referido os será ahora por mí. Porque aquel día hizo que la entrasen en la iglesia de Santa María; y la Virgen no dilató la resolución, sino que le volvió sano todo el cuerpo. Pero sucedía de tal manera que allí donde sanaba, cada miembro, de suyo, estallaba, como la madera seca de un techo, cuando se extendía el músculo encogido.

El obispo y toda la gente presente delante
viendo y oyendo esto y llorando de emoción
vieron que fue milagro y no fraude
y por ello adoraron a la virgen con fervor.


Il bianco e dolce cigno, madrigal. Arcadelt



























martes, 22 de octubre de 2019

Las claves (las pistas) en música

Hoy abordaremos un tema que muchas veces nos trae dudas.
¿Qué son las claves? ¿Para qué sirven esos dibujos barrocos situados al principio del pentagrama?


Veamos.
Las notas no tienen ubicación fija.
Cualquier sonido puede escribirse en cualquier sitio.
No es una broma, y vamos a comprobarlo.

Adivina qué nota es esta:


Seguro que has adivinado, porque sin una pista, puede ser cualquier sonido. Cualquiera.

Es por eso que lo primero que debemos hacer cuando escribimos sonidos es fijar uno de ellos, situarlo espacialmente. Y para eso necesitamos una pista, una ayuda.

A partir de ella, ya sabremos cuáles son las demás.
Veamos:

Ahora que hemos fijado UN sonido, en este caso el LA, ya podemos inferir cómo se llama el segundo. Vemos que sube, es decir, que sigue en línea ascendente. Es entonces cuando debemos preguntarnos cuál es el sonido que sigue a la nota la. Repasemos: do, re, mi, fa, sol, la, si...         
(Conviene recordar que las notas van subiendo o bajando por esa escala alternando líneas y espacios.)
Si has respondido que la segunda nota del ejemplo precedente es SI, has acertado. 

Dar con un método adecuado para escribir los sonidos y sus duraciones fue un proceso largo y que tuvo más de un tropiezo y más de una bifurcación.
La búsqueda del mejor modo de escribir las notas no fue sencilla, y tenemos un ejemplo en las imágenes siguientes:







En ellas podrás ver líneas de colores, que representaban un sonido, y una letra. Fijaban un sonido a una línea. Es decir, eran una clave, una pista, una ayuda.

Antes de continuar repasaremos la actual notación musical alfabética:

A: la
B: si
C: do 
D: re
E: mi
F: fa
G: sol


De las letras C, F y G, modificadas, surgen estos hermosos dibujos:







Las claves no siempre tuvieron esas hermosas formas. Durante el medioevo se usaba la notación cuadrada en tetragrama, y las claves eran cuadraditos.
Se usaban principalmente las claves de do y de fa.


Aquí en una partitura de un himno gregoriano. ¿Qué clave identificas? ¿Cuál sería entonces la nota con la que comienza?


Pero volvamos a nuestros tiempos.

Clave de do. Sitúa en una línea determinada la nota C, es decir, do.
Luego, ahora bien podemos fijar y leer el resto de los sonidos.


Pon los nombres de las notas que siguen a la establecida por la clave.

Pasemos a otra de ellas, la de fa.
Es una clave que dibuja la letra F:



Ahora, la nota que aparezca en la línea flanqueada por los puntos será la nota fa.
Practica poniendo los nombres de los siguientes sonidos, pero fíjate que la clave de fa, en este caso, ha cambiado de línea. Eso suele pasar.



Queda pues la pista que nos dirá dónde situamos la nota sol. Es decir, la clave de sol.
Es una G modificada, embellecida, y que fija en la segunda línea la nota sol. Solía llevar dos puntos en esa línea, pero como esa clave solo tiene una posición, suelen omitirse:

Pon los nombres a las siguientes notas (soluciones al pie de página):

Y ahora, más difícil, para ver si lo hemos entendido bien. 
Si surge alguna duda, ¡pregunta a la profe en clase!


Resumiendo, entonces, debe haberte quedado claro que los sonidos son aquellos que las claves determinan, simplemente por situar una nota en una de las líneas.
Y que la cantidad de líneas no tiene importancia. Ha habido notación libre, adiastemática, sin líneas. La ha habido con una hendida en el pergamino con un punzón, o con dos, de colores (casi siempre la C y la F), con cuatro en época de Guido d'Arezzo.
Y... Observa esta partitura del Codice Squarcialupi, del 1400. ¿Cuántas líneas divisas?




Ahora verás, estas maneras de escribir música, ¿te recuerdan a algo? 
Son modernas. Una, de 1953, es una obra para violoncello;la del medio es una obra electrónica de 1954; la última, de 1958, para piano y elementos externos elegidos por el intérprete).












                                                                      ver en YouTube



Aquí puedes practicar lúdicamente tus conocimientos:

https://create.kahoot.it/share/notas-claves-y-acordes/fc7cebfe-0097-42dd-8b05-4fa5abf70770




miércoles, 25 de septiembre de 2019

Polución auditiva, información periodística de divulgación


Para tomar conciencia de los riesgos que las prácticas cotidianas conllevan, haremos un repaso del sistema auditivo, para luego reflexionar acerca de los problemas que usar los auriculares a volumen alto pueden acarrear.

Videos recomendados:

 





Público, 23 de marzo de 2020 

La música atronadora nos está dejando sordos

 

La Nueva España,  22 de marzo de 2019 

Los riesgos de usar bastoncillos de los oídos 

Diario de Sevilla, 4 de febrero de 2020   

Un hombre casi se queda sordo al usar un bastoncillo de algodón para sus oídos 

El Mundo, 4 de enero 2006



El País, 6 de noviembre 2018


El consejo de la OMS para escuchar música sin riesgo de perder oído



El Mundo, 22 de enero 1998

miércoles, 26 de junio de 2019

Músicos y Napoleón (III)


En 1813, siete años después de haber publicado la Sinfonía Heroica -previo borrado de la dedicatoria a Napoleón-, Beethoven compuso una obra orquestal, La victoria de Wellington, en homenaje al duque que venciera a Napoleón en Waterloo.
Esta pieza se conoce también como La batalla de Vitoria, enfrentamiento que significó la retirada de España de las huestes napoleónicas.




Curioso: los batallas de estos hombres no solo se dirimieron en los campos de lucha... Podemos decir que lucharon también en campos amorosos: Wellington tuvo una noviecita que había noviado con Napoleón previamente.

La obra comienza con la cita de la melodía de Rule Britannia, y luego podemos reconocer la que sería una canción dedicada a la amistad: For he's a jolly good fellow  (aproximadamente en el minuto 2) o probablemente Mambrú se fue a la guerra, (¿qué opinas?, ¿cuál crees que es?) y el himno inglés God save the Queen (minuto 9'47).
También escucharás cañonazos en los compases iniciales, como en la Obertura 1812 de Tchaikovsky.

Escuchémosla:


En 1830 Héctor Berlioz escribirá, basado en el poema de Pierre-Jean de Béranger, lo que denominó la Cantata del 5 de mayo (refiriéndose a la fecha de fallecimiento de Bonaparte, en 1821).






Le Cinq mai : chant sur la mort de l'empereur Napoléon
             
Des Espagnols m'ont pris sur leur navire, 
Aux bords lointains où tristement j'errais.
Humble débris d'un héroïque empire,
J'avais dans l'Inde exilé mes regrets. 
Mais loin du Cap, après cinq ans d'absence,
Sous le soleil, je vogue plus joyeux. 

Pauvre soldat, je reverrai la France; 
La main d'un fils me fermera les yeux.

Dieu! le pilote a crié: Sainte-Hélène!
Et voilà donc où languit le héros! 
Bons Espagnols, là finit votre haine; 
Nous maudissons ses fers et ses bourreaux,
Je ne puis rien, rien pour sa délivrance;
Le temps n'est plus des trépas glorieux. 

Pauvre soldat, je reverrai la France; 
La main d'un fils me fermera les yeux.  

Il fatiguait la Victoire à le suivre; 
Elle était lasse; il ne l'attendit pas; 
Trahi deux fois, ce grand homme a su vivre;
Mais quels serpents environnent ses pas!
De tout laurier un poison est l'essence; 
La mort couronne un front victorieux. 

Pauvre soldat, je reverrai la France; 
La main d'un fils me fermera les yeux. 

Dès qu'on signale une nef vagabonde,
"Serait-ce lui?" disent les potentats,
"Vient-il encore redemander le monde?
Armons soudain deux millions de soldats."
Et lui, peut-être accablé de souffrance,
A la patrie adresse ses adieux.
Mais que vois-je au rivage?
Un drapeau noir!
Quoi! lui mourir! ô gloire, quel veuvage!
Autour de moi pleurent ses ennemis,
Loin de ce roc nous fuyons en silence;
L'astre du jour abandonne les cieux.
Los españoles me han prendido en su navío
En las orillas lejanas donde tristemente deambulaba.
Humildes desechos de un heroico imperio,
Había en la India desterrado mi pesar.
Mas lejos del cabo, después de cinco años de ausencia,
Bajo el sol, navego más feliz.

Pobre soldado, volveré a ver Francia;
La mano de un hijo cerrará mis ojos.

"¡Dios!", gritó el piloto  "¡Santa Elena!" 
¡Y he aquí pues donde languidece el héroe! 
Buenos españoles, allí termina vuestro odio;
Maldecimos sus armas y sus verdugos,
No puedo hacer nada por liberarlo;
El tiempo ya no es muerte gloriosa.

Pobre soldado, volveré a ver Francia; 
La mano de un hijo cerrará mis ojos.
 
Conminaba a la victoria a seguirlo;

Ella estaba cansada; no lo esperó;
Traicionado dos veces, este gran hombre supo vivir.
¡Mas aquellas serpientes rodean sus pasos! 
Un veneno es la esencia de todo laurel; 
La muerte corona una frente victoriosa.

Pobre soldado, volveré a ver Francia;
La mano de un hijo cerrará mis ojos.

En cuanto se avista una nave vagabunda,
"¿Será él?" dicen los potentados,
"¿Viene otra vez a reclamar el mundo?
Armemos de inmediato a dos millones de soldados."
Y él, quizá, abrumado por los sufrimientos, 
A la patria dirige sus adioses. 
Mas ¿qué veo en la costa? 
¡Una bandera negra!
¡Qué! ¡Murió él! ¡Oh gloria, qué viudez! 
A mi alrededor lloran sus enemigos,
Lejos de esa roca huimos en silencio; 
El astro del día abandona los cielos.