Aprovechando las aplicaciones de inteligencia artificial, jugamos con la edición de sonido, voces e imágenes, mientras practicamos nuestras dotes narrativas.
sábado, marzo 09, 2024
domingo, diciembre 11, 2022
Misterio en el Beata Filipina. Seis trabajos grupales de edición de audio

viernes, septiembre 09, 2022
El arte, esa cosa inútil. (en construcción)
¿Para qué sirve el arte?, nos preguntamos.
Todo arte es un viaje al interior de uno mismo que, curiosamente, nos abre las puertas a los demás.
El arte rompe constantemente esa coraza que tiende a aislarnos. Cuando pensamos que algo solo nos sucede a nosotros, que solo nosotros sentimos así, que nadie puede entendernos, aparece una melodía, un cuadro o un poema, y nos lo explica.
Otro lo sintió ya, y otro lo expresó ya. Y nos lo describen sin tapujos y así nos sentimos acompañados y comprendidos.
El arte es mágico. El arte nos hace trascender, nos da forma. El arte nos lleva a lo más profundo y verdadero, a nuestra esencia, pero también abre nuestras miradas hacia fuera. Gracias al arte nos sentimos parte de un universo de sensaciones, de emociones, de intensidades. Nos sentimos parte de la humanidad. Y vemos al otro ya no como lo ajeno, como la alteridad (que esa es la palabra) sino como una extensión de nosotros mismos.
No valen lemas -recurso tan pueril-, no es entonces necesario pontificar sobre tener en cuenta a los demás. Las sentencias suelen quedar en eso: en lo superficial, en lo facilista y simplón, en lo banal. El arte, y solo el arte, es el medio idóneo para hacernos mejores, para abrirnos los ojos y el alma, para limpiar y reabrirnos los poros de la piel.
Hemos comenzado este curso reflexionando sobre qué es y para qué sirve el arte, y qué se necesita para que sea arte.
¿Técnica, quizá?
Hemos comenzado el curso como lo terminaremos: haciéndonos preguntas.
Y abordamos dos obritas: la primera, un cuadro de Lucien Freud. Es casi un bosquejo.
Lucien pinta con pinceladas gruesas y casi toscas el dulcísimo rostro de la muchacha, ese último retrato. Nos detuvimos en su expresión y creímos ver tristeza o cierta dulce melancolía. Pero sutil. Nada de lágrimas. La mirada está cargada de significado, de pensamientos. A veces, la sutileza dice más, es más efectiva. A veces, no se necesita un gran despliegue para ser elocuente.
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| Este cuadro está en el Thyssen. En Madrid... ¿no irás a verlo? |
Luego reflexionamos acerca de cómo describiríamos las sensaciones de la pérdida. Notamos que nuestras palabras se quedaban cortas ante la inmensidad de matices que conforman nuestros pensamientos y nuestras emociones.
Pensamos también en las veces en que hemos compartido lo que sentíamos y en que la devolución distó de ser la esperada. Los adultos hemos recubierto nuestras pieles con armaduras. Mandamos imperativamente a ser felices, al reemplazo (¡como si eso fuera posible!), a la huida, a las respuestas vagas. Y dejamos a quien acude a nosotros más solo aún.
Y entonces leímos a Rosalía de Castro.
Rosalía nació en 1837 en Santiago de Compostela. Hay fotos de ella porque ya existía la fotografía. Rosalía es de la época de Isabel II.
Rosalía escribía en gallego, que era considerado un dialecto paleto, pueblerino. Pero era su lengua y la lengua en la que se sentía cómoda.
Rosalía no necesitaba un léxico refinado para describir los estados del alma. Nos describe el impacto de una pérdida y la permanencia -burlona y dolorosa- del ser amado.
Cando penso que te fuches
Negra sombra que me asombras
ó pé dos meus cabezales
Tornas facéndome mofa
Cando maxino que es ida
No mesmo sol te me amostras
I eres a estrela que brila
I eres o vento que zoa
Si cantan, es ti que cantas
Si choran, es ti que choras
I es o marmurio do río
I es a noite i es a aurora
En todo estás e ti es todo
Pra min i en min mesma moras
Nin me dexarás nunca
Sombra que sempre me asombras
Vas a permitirme una explicación algo grosera del texto :
Cuando pienso que te has ido, te me apareces al pie de la cama, burlón. Me despierto pensando en ti y me parece sentir tu presencia, y verte. Cuando imagino que te has ido, el mismo sol hace que te recuerde, y te veo en la estrella que brilla, y te siento en la brisa. Si alguien está cantando, creo escuchar tu canto, y si alguien llora me parece escuchar tu llanto. Eres el murmullo del río y el viento que sopla: estás en todos lados y eres todas las cosas. Para mi, sigues vivo y sigues vivo en mí. Y no me dejarás nunca, sombra que siempre me asombras.
Mi querida María Camila cantando.
Vamos a tocar esta canción sobre este arreglo.
martes, mayo 18, 2021
Aprendiendo mitología grecorromana a través de la ópera
Hemos visto que la llamada ópera seria muchas veces hace referencias culturales a los mitos de la Antigüedad, o que muchos compositores basan sus obras en sucesos en que aparecen las deidades.
Podemos recordar en Dido y Eneas, ópera barroca de Henry Purcell, la aparición de Mercurio como mensajero ante el héroe troyano, por ejemplo. O como en esa misma ópera una mujer narraba, para solaz de la reina de Cartago, la historia de Diana y Acteón.
miércoles, abril 14, 2021
Clasicismo, generalidades. (Página con ejercicios para responder)
La Edad Moderna termina igual que comenzó: con un periodo clásico, racional. En este caso, el Clasicismo, o Neoclasicismo.
Como todo periodo clásico, tiende al equilibrio, a la proporción, a la simetría, al orden, y es amante de las formas y las estructuras.
La razón prevalece sobre la pasión, el continente cobra más peso que el contenido. Las formas han de ser respetadas. Incluso los nombres marcarán las diferencias. Te pongo un ejemplo.
El género más importante que aparece en este periodo es la sinfonía.
Esta forma se llamará sinfonía si es ejecutada por una orquesta; pero si en vez de una orquesta los intérpretes son cinco instrumentos de cuerda, se denominará quinteto de cuerdas. Y si en vez de ser cinco son cuatro, cuarteto de cuerdas. Y si no son ni orquesta, ni cinco ni cuatro cordófonos, se llamará... sonata.
Sí, así de obsesivos con el orden son estos clásicos.
Ejercicio 1:
Deduce qué podrían estar tocando estos conjuntos instrumentales:
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| A |
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| B |
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| C |
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| D |
El minuetto que estudiamos en clase es el de Luigi Boccherini, de un quinteto de cuerdas.
Y ahora escucha las variaciones sobre esta canción realizadas nada menos que por...
Este himno toma su melodía de un cuarteto de cuerdas, el Cuarteto de cuerdas El emperador de Joseph Haydn, un compositor austriaco. Escucha el segundo movimiento, el lento, y describe qué sucede en cada una de las variaciones.
10.- Haz el ejercicio 4, identificando los instrumentos que verás en la Sinfonía número 3 Heroica de Beethoven.
miércoles, enero 06, 2021
Las formas musicales en otras artes: el tema con variaciones
Él la ve.
Cierra los ojos y la ve.
Mira por la ventana y se deja llevar. Divagan sus ojos. El paisaje no existe. Se enturbia, se embruma, se desintegra.
De repente el universo es su cara.
Casi no respira Piero, retiene el aliento, no sea que el leve vaho la desdibuje.
No sea que se lleve sus rasgos.
El paisaje ya no existe, se descorporiza.
Piero también.
Levita.
Su propio cuerpo se volatiliza tras la ventana.
Piero mira tras los cristales y la ve.
Ingrávido, sus miembros se difuminan, se desmigajan, se atomizan.
No hay otra cosa más que su voz y su cara, la cara de Lina, de Natalina, la de la voz sublime.
Quisiera fundirse con la bruma de ella, con el éter que le da forma tras la ventana y que lo mira fijamente.
Burlonamente.
Llorando.
Guiñando cómplice un ojo.
Invitándolo a quién sabe qué y desdeñándolo de improviso.
No la conoce pero no puede dejar de verla.
Cierra los ojos y la ve.
Y,
entonces,
la dibuja.
Tema y variaciones, Piero Fornasetti, 1950.
Variaciones sobre la cara de la soprano Natalina Cavalieri.


Tema con variaciones sobre "A por ellos", creado sin pretención alguna por la profe.
lunes, noviembre 12, 2018
Músicos y Napoleón Bonaparte
Siendo muchos los músicos que se ocuparon del genial francés, vamos a empezar por Richard Wagner y Robert Schumann, ambos románticos, alemanes y coetáneos.
Robert Schumann escribió un lied basándose en un hermoso poema de Heinrich Heine.
El escritor, que admiraba y decía haber conocido a Napoleón personalmente y que moriría exiliado en Francia, describe un diálogo entre dos soldados napoleónicos que, vencidos en la campaña de Rusia, han emprendido el largo y penoso camino de regreso a casa.
Tenemos la suerte de esta versión subtitulada:
Sobre este mismo texto, Wagner compuso una canción en el alemán original y en francés, que generó un intercambio epistolar con Robert Schumann que incluiremos a continuación.
Aquí, pues, el texto de la música wagneriana, en versión francesa de François-Adolphe Loève-Veimars y traducida al español por la profesora (se admiten mejoras):
Longtemps captifs chez le Russe lointain,
Deux grenadiers retournaient vers la France;
Déjà leurs pieds touchent le sol germain;
Mais on leur dit: Pour vous plus d'espérance;
L'Europe a triomphé, vos braves
ont vécu!
C'est en fait de la France, et de
la grande armée!
Et rendant son épée,
l'Empereur est captif et vaincu!
Ils ont frémi; chacun d'eux sent tomber
des pleurs brülants sur sa mâle figure.
"Je suis bien mal" dit l'un, "je vois couler
des flots de sang de ma vieille blessure!"
"Tout est fini," dit l'autre, "ô, je voudrais mourir!
Mais au pays mes fils m'attendent, et leur mère,
qui mourrait de misère!
J'entends leur voix plaintive; il faut vivre et souffrir!"
"Femmes, enfants, que
m'importe!
Mon coeur par un seul voeu tient
encore à la terre.
Ils mendieront s'ils ont faim,
l'Empereur, il est captif, mon Empereur! ...
Ô frère, écoute-moi, ... je meurs! Aux rives que j'aimais,
rends du moins mon cadavre, et du
fer de ta lance,
au soldat de la France
creuse un funèbre lit sous le
soleil français!
Fixe à mon sein glacé par le
trépas
la croix d'honneur que mon sang a
gagnée;
dans le cerceuil couche-moi l'arme
au bras,
mets sous ma main la garde d'une
épée;
de là je prêterai l'oreille au
moindre bruit,
jusqu'au jour, où, tonnant sur la
terre ébranlée,
l'écho de la mêlée
m'appellera du fond de l'éternelle
nuit!
Peut-être bien qu'en ce choc
meurtrier,
sous la mitraille et les feux de
la bombe,
mon Empereur poussera son coursier
vers le gazon qui couvrira ma
tombe.
Alors je sortirai du cercueil, tout armé;
et sous les plis sacrés du drapeau
tricolore,
j'irai défendre encore
la France et l'Empereur,
l'Empereur bien aimé."
|
Largamente cautivos en la lejana Rusia
dos granaderos retornan hacia Francia;
ya sus pies tocan el suelo alemán
pero se les dice: ya no hay
esperanzas para ustedes,
¡Europa ha triunfado, vuestros
valientes han sobrevivido!
¡Han vencido a Francia y a la Gran
Armada!
¡Y rindiendo su espada
El emperador ha sido cautivo y
vencido!
Se han estremecido, cada uno
siente caer
llantos ardientes sobre sus
viriles figuras.
“Estoy muy mal”, dice uno, “¡veo
fluir
chorros de sangre de mi vieja
herida!”
“Todo ha acabado” dice el otro, “¡oh,
querría morir!
¡Pero en mi país mis hijos me
esperan, y su madre,
que morirá de tristeza!
¡Escucho sus voces plañideras; es
menester vivir y sufrir!”
“Mujeres, niños, ¡qué me importa!
Mi corazón solo por un deseo está
aún en la tierra.
Mendigarán si tienen hambre,
¡El Emperador está cautivo, mi
Emperador!...
Oh hermano, escúchame… ¡muero! A
las orillas que amaba
devuelve al menos mi cadáver, y el
hierro de tu lanza,
¡Al soldado de Francia
excava un fúnebre lecho bajo el sol
francés!
Fijo a mi seno helado por la
muerte
la cruz de honor que mi sangre ha
ganado;
en el ataúd acuéstame con el arma
en el brazo,
pon bajo mi mano la empuñadura de
una espada;
Desde allí prestaré mis oídos al
menor ruido,
hasta el día en que, tronante
sobre la tierra sacudida,
el eco de la batalla
me llamará desde el fondo de la
noche eterna!
Puede ser que en ese choque
homicida,
bajo la metralla y el fuego de las
bombas,
mi Emperador empujará su corcel
hacia el césped que cubrirá mi
tumba.
Entonces saldré de la tumba, armado
hasta los dientes;
y bajo los pliegues sagrados de la
bandera tricolor,
iré a defender todavía
a Francia y al Emperador, al amado
Emperador.”
|
Al parecer poco antes Wagner habría conocido el lied de Schumann que contenía también la melodía de la Marsellesa.
Eso motivó que se dirigiese a su colega en estos términos:
Carta de Wagner a Schumann
París, 29 de diciembre de 1840.
Esclarecido Señor Schumann:
Desde hace casi un año y medio estoy en París. Me va estupendamente, tanto es así que hasta ahora no me he muerto de hambre. Pronto oirá usted grandes cosas de mí, pues estoy pronto de convertirme en mundialmente famoso… Me he enterado de que usted ha puesto música a “Los dos granaderos” de Heine, y que hacia el final inserta unas notas de “La marsellesa”. El pasado invierno también yo musiqué ese texto, y también introduje en él “La Marsellesa”. ¡Esto debe querer significar algo! Mi “Granaderos” ha sido compuesta sobre un texto francés que me he hecho preparar aquí y que ha complacido por cierto a Heine. Se canta en todas partes y me ha proporcionado la Orden de la Legión de Honor y una pensión anual de 20.000 francos, que voy a cobrar directamente de la caja particular de Louis Philippe. No me envanecen estos honores, y por ello dedico a usted mí obra nuevamente -de modo totalmente “privado”- pese a que ya en su día se la dediqué a Heine. Espero que sabrá reconocer la consideración que ello supone, y que dará a conocer debidamente el hecho. Por mi parte, me declaro desde ahora dispuesto a aceptar la dedicación particular de su composición, y quedo en espera de recibir el ejemplar dedicado. Le ruego tenga a bien reservarme un lugarcito en su corazón, y le reitero etcétera.
Respetuosamente suyo.
Richard Wagner.
Pasemos ahora a otro músico.
Este es ruso, Пётр Ильич Чайковский. Tchaikovsky.
Piotr escribió una obertura que, como era usual en el Romanticismo -en el que el contenido es más importante que el continente, en que las pasiones rebosan y se exacerban-, no precedía a ninguna obra de mayor enjundia.
Es una obertura que no abre nada.
Porque sí.
Las denominaciones de piezas y formas románticas solían ser vagas, vaporosas, ensoñadoras, sugestivas, cautivadoras, oníricas.
Tan pronto nos envolvían con sus vaporosos velos orientales como nos hacían deshacernos en la más amargas de las tribulaciones.
Es el Romanticismo un periodo tan adolescente, tan humanamente lábil y contradictorio.
En la Obertura 1812 Tchaikovsky describe la batalla de Borodino, acaecida en septiembre de ese año, y comienza con una melodía ortodoxa rusa Спаси, Господи, люди Твоя (Spasi, Gospodi, Iyudi Tvoya).
Napoleón de un lado, del otro bando el temible y odinesco general Kutuzov.
Escuchémosla:
Señor, salva a tu pueblo,
y bendice tu legado.
Otorga la victoria al justo y creyente emperador
sobre los adversarios,
y por virtud de tu cruz
protege a tu comunidad.
Ahora que te has familiarizado con la melodía, escúchala al comienzo de la obertura. Luego volverá a escuchársela, entre los estruendos finales, con repiques de campanas, aproximadamente en el minuto 13.
Aparecerá luego una canción popular rusa, A la puerta, a mi puerta. Intenta encontrarla en la obertura. Va acompañada de sonajas y del mismo carácter danzable, 8' 10".
Y en el final se arrebata con una versión de Боже , Царя храни, Dios salve al zar.
Escucha la versión primigenia y luego ve a la obertura, 14' 09".
¡Dios protege al zar!
¡Fuerte, reinante,
Reine por la gloria, por la gloria de todos nosotros!
Reine para el miedo de los enemigos,
el zar ortodoxo.
¡Dios salve al zar, al zar!
Por supuesto el bando francés estará representado por los sones de su himno nacional, La Marseillaise, aunque Napoleón la había reemplazado como canción patria por "Veillons au salut de l'Empire".









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